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Diez años sin esclarecer el asesinato del poeta y traductor Guillermo Fernández

Este 29 de marzo se organizó una lectura colectiva con la intención de evocar la presencia de este poeta, escritor y traductor

Han pasado 10 años del asesinato del poeta Guillermo Fernández y no hay información de alguna investigación que brinde datos respecto a quién o quiénes atentaron contra su vida.

De manera abrupta y terrible, el extenso trabajo poético y de traducción de Guillermo Fernández fue interrumpido con su asesinato el 29 de marzo de 2012. El homicidio ocurrió en su departamento de la Colonia Científicos, en Toluca. Sin embargo, su obra dejo raíces especialmente en algunos de sus amigos y alumnos.

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Rinden homenaje a Guillermo Fernández

Este 29 de marzo se organizó una lectura colectiva con la intención de evocar la presencia de este poeta, escritor y traductor. Él representó, según mencionaron los participantes en la lectura, un lugar especial en sus vidas.

La afirmación de que “cada uno tiene su Guillermo” por parte del también poeta Saúl Ordoñez –durante su participación en la lectura colectiva– cobró sentido cuando cada uno compartió sus experiencias con el poeta, ya fuera como maestro, amigo, autor o traductor.

En el texto “Una década sin Guillermo Fernández”, publicada en Confabulario de El Universal, Ernesto Lumbreras menciona que “El asesinato de Guillermo Fernández, la noche del 29 de marzo de 2012, nos privó a sus lectores y amigos de múltiples proyectos que estaban en proceso y en su ánimo siempre entusiasta de nuevos retos…”

El trabajo de décadas de Guillermo Fernández contribuyó a la difusión de escritores italianos fundamentales. Esta labor le valió no solo el reconocimiento de los lectores –que pudieron acceder a la obra– sino la recepción de la Condecoración de la Orden al Mérito de la República Italiana, en grado de Caballero, entre otros premios.

Parte de la obra de traducción de Guillermo Fernández fue recopilada en la colección que dirigió: La canción de la Tierra. “Un panorama del exquisito gusto de Guillermo Fernández, su fundador, de sus exquisitas lecturas y predilección por ciertos autores. Sin la iniciativa de Guillermo, estas obras se hubieran perdido en nuestros días”, mencionó en algún momento, a propósito de la colección, el editor, poeta y traductor, Jorge Esquinca.

La vida de un escritor y traductor

Guillermo Fernández llegó a Toluca en 1993, desde entonces fue parte importante del entorno cultural de la entidad. Impartió talleres de poesía –el reconocido taller Joel Piedra– y de literatura italiana y traducción.

La información que se integra en la Enciclopedia de la literatura en México dice que Guillermo Fernández estudió literatura en la UNAM y Filología Toscana Antigua en Florencia. También, que tradujo a Dante Aligheri y Boccaccio; así como a Cesare Pavese, Dino Buzatti, Mario Luzi, Italo Calvino, Leonardo Sciascia, Pier Paolo Passolini, entre muchos otros.

Guillermo fue un poeta con reconocida trayectoria en el mundo de la literatura. Sus aportaciones fueron, y siguen siendo, importantes en diversos aspectos; sin embargo, su trabajo –calificado como invaluable– no ha valido para que el sistema de justicia mexiquense resuelva el asesinato del que fue objeto.

En la publicación mencionada, Ernesto Lumbreras señala también que “su antología histórica de seis siglos de poesía italiana, de Dante a nuestros días, está en limbo o fatalmente pérdida”. Y agrega: “Tengo entendido que poco antes de su muerte entregó el original al FCE para su dictaminación. Poco más de mil 200 páginas en las que trabajó por cerca de 40 años. ¿Será posible ubicar el documento físico o el archivo electrónico? ¿Interesará a la actual directiva del FCE publicar esta obra sin precedentes en el ámbito editorial de lengua española?”

En la lectura colectiva para evocar una especie de homenaje que, mencionó Saúl Ordoñez, Guillermo habría rechazado, se leyeron fragmentos de su trabajo poético, de sus traducciones. Además, los asistentes hablaron de su relación con él –desde perspectivas distintas– porque, como lo dijo Ordoñez: “cada uno tiene su Guillermo y no vamos a poder domesticarlo”.