El control de Morena ha cambiado de manos a nivel nacional y ya se esperan cambios en las células de la 4T en el Estado de México. La reestructuración impulsada desde Palacio Nacional para blindar las elecciones intermedias de 2027 altera el equilibrio de fuerzas mexiquense: consolida la estructura institucional de la gobernadora Delfina Gómez y obliga al senador Higinio Martínez a recalcular su estrategia.
El desplazamiento de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional no es un movimiento de rutina, responde a la necesidad de la presidenta Claudia Sheinbaum de tratar de garantizar que el movimiento que ella encabeza salga avante en 2027 tras el desgaste y escándalos recientes.

La pieza clave de este tablero es Citlalli Hernández. Al dejar el gabinete para presidir la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas, asume el control del mecanismo que definirá las candidaturas mediante encuestas, tal como advierte el analista político y catedrático de FES Acatlán, Ricardo Franco: «Estos cambios consolidan a Sheinbaum como jefa real del partido. Citlalli Hernández es la gran ganadora operativa”.
Higinio pierde poder y deberá negocia con Delfina
En el Estado de México, el reacomodo nacional tiene nombres y apellidos. La dupla conformada por la gobernadora Delfina Gómez y el secretario de Gobierno, Horacio Duarte, emerge con una ventaja indiscutible.
Al tomar el control Citlalli Hernández de la comisión de elecciones, los grupos locales de la vieja guardia obradorista pierden aliados y ganan contrapesos. La dirigencia estatal ya está bajo el control de perfiles leales al Ejecutivo mexiquense, y con el respaldo directo de Sheinbaum hacia la gobernadora, la balanza de las candidaturas se inclina hacia el palacio de gobierno en Toluca.

Del otro lado, el senador Higinio Martínez y su Grupo Texcoco enfrentan un escenario complejo. Históricamente acostumbrado a operar como el gran elector de la región, Martínez ha visto mermada su influencia en la estructura formal del partido.
«Delfina ya no tiene a nadie que le haga contrapeso desde el partido a nivel nacional. Higinio no pierde todo su capital territorial, pero se vuelve un socio menor en la coalición. Hoy está obligado a negociar directamente con la gobernadora, ya no como el dueño de la franquicia», mencionó el también catedrático de Acatlán.
No habrá guerras internas pero sí fricciones constantes
La reestructuración no apunta a una fractura irremediable, sino a un repliegue táctico. Ninguna facción sobrevive a una derrota en 2027, el año en que el Estado de México definirá 41 diputaciones federales y 125 ayuntamientos.
«En 2027, Morena Edomex irá unido a las elecciones, pero con un reparto de espacios negociado bajo presión. Delfina y Horacio pondrán al 70-80% de los candidatos. Higinio pondrá al 20-30% restante, concentrado en sus bastiones del oriente. No habrá guerra total, pero habrá fricción constante hasta el último día», menciona Franco.

Municipios recienten pugnas internas de Morena
Mientras los operadores políticos miden sus estructuras, el impacto de este reacomodo ya se materializa en los municipios. La disputa por el control de las candidaturas absorbe la atención y los recursos de las administraciones locales.
Cuando los alcaldes y diputados priorizan las reuniones de partido sobre las gestiones, la obra pública se frena y las estrategias de seguridad se estancan. La lealtad política sustituye a la eficacia administrativa.
El analista lo resume con franqueza: «Cuando los políticos se pelean por candidaturas, la gente pierde. Porque ellos dejan de trabajar para el pueblo y empiezan a trabajar para su propio poder. Las peleas internas de Morena no le arreglan un bache ni le ponen un policía en su colonia a las personas. Al contrario, se los quitan».
El verdadero pulso en el Estado de México no se libra únicamente en las encuestas internas o en las oficinas de la dirigencia nacional. Se mide en la capacidad de las facciones para mantener la maquinaria electoral activa sin paralizar, en el proceso, la administración de los municipios ya gobiernan.


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