El silencio de Del Mazo

El exmandatario mexiquense mantiene un bajo perfil tras su salida del gobierno, en una pausa que refleja cálculo político más que retiro definitivo.
abril 10, 2026
  • Reelección sin pudor
  • Descender para ascender
  • Democracia de utilería
  • ¿Aladino o ¡ah, ladino!?

Reelección sin pudor

Eruviel Ávila Villegas ya encontró la puerta de salida… y decidió no usarla. La ley le permite reelegirse como diputado hasta cuatro veces y, siendo pluri, ni siquiera depende del humor del electorado sino del ánimo del Partido Verde Ecologista de México, que difícilmente le dirá que no: Eruviel es rentable, sabe operar y no estorba. Así que lo veremos en campaña, no por votos, sino por presencia. El problema no es él, es el diseño: mientras el político perfecciona su permanencia, el ciudadano común apenas alcanza a ver cómo el poder se recicla sin pedir permiso. Porque aquí la reelección no premia resultados, premia utilidad. Y en ese juego, el que menos gana es el de siempre.

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Descender para ascender

Isaac Montoya Márquez entendió rápido que ganar Naucalpan no era suficiente, había que administrarlo políticamente, aunque eso implicara pactar con lo que ayer se combatía. En la joya de la corona mexiquense, donde todos los grupos se mueven con anticipación rumbo a 2027, Montoya ha tejido acuerdos con actores en las antípodas del discurso de cambio: primero para llegar, después para gobernar y ahora, todo indica, para intentar quedarse. Nada nuevo bajo el sol: es el viejo principio del gatopardismo, cambiar lo necesario para que nada cambie en lo esencial. Porque en política, descender no es caer… es método. Y hay quienes están dispuestos a bajar todo lo necesario con tal de seguir subiendo.

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Democracia de utilería

En Metepec ya no se discute si habrá alianza entre PRI y PAN, sino cómo la van a disfrazar: formal o de facto, pero funcional al mismo propósito. Fernando Flores Fernández ha sabido “convencer” a ambos bandos y allanar el camino para impulsar a su esposa, Irái Albarrán, en una jugada que huele más a arreglo doméstico que a competencia democrática. No es estrategia, es simulación: atole con el dedo para un electorado al que se le pide validar decisiones ya tomadas en lo oscuro. Aquí la democracia no se ejerce, se escenifica. Y cuando el poder se hereda como si fuera patrimonio familiar, lo que queda no es política… es una mala imitación de ella.

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¿Aladino o ¡ah, ladino!?

Elías Rescala Jiménez juega a ser niño consentido: frota la lámpara y aparece su hada madrina, Cristina Ruiz Sandoval, lista para concederle el deseo. Podría pedir Huixquilucan y perder con decoro, pero no está para riesgos: lo suyo es quedarse donde no incomode, con pluri asegurada y exposición mínima. No es estrategia, es comodidad bien administrada. Porque en este cuento no hay genio, hay sistema: uno pide, la otra concede, y la competencia queda como adorno. Aladino no, ladino… y bastante.

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El silencio de Del Mazo

Alfredo del Mazo Maza no está retirado, está en pausa estratégica. Con apenas 50 años, demasiado joven para el olvido y demasiado experimentado para la ingenuidad, se ha mantenido fuera del ruido sin abandonar del todo la influencia, sobre todo en círculos económicos donde todavía pesa su apellido. Dos años y medio después, ni él ni los suyos han metido las manos, como si entendieran que este no es su tiempo. Pero en política los silencios no son ausencia, son cálculo. Y si hay retorno en 2027, no será por el PRI… será por donde sí haya espacio.

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