El S.O.S. de universidades

El S.O.S. de universidades   El pasado jueves 25 de octubre un grupo de diez rectores de universidades públicas estatales sostuvieron una reunión con senadores de la República. El objetivo de esa reunión, dicho en palabras llanas, fue ir a pedir auxilio: se encuentran en una situación desesperada. La falta de recursos económicos para seguir operando con normalidad está llegando al límite y, de hecho, hay varias que ni siquiera tienen forma de cerrar el año. Cada una de estas universidades tienen los mismos problemas aunque con distinta intensidad: pensiones, jubilaciones, retraso en pago a proveedores, adeudos al SAT, al
octubre 29, 2018

El S.O.S. de universidades

 

El pasado jueves 25 de octubre un grupo de diez rectores de universidades públicas estatales sostuvieron una reunión con senadores de la República. El objetivo de esa reunión, dicho en palabras llanas, fue ir a pedir auxilio: se encuentran en una situación desesperada. La falta de recursos económicos para seguir operando con normalidad está llegando al límite y, de hecho, hay varias que ni siquiera tienen forma de cerrar el año.

Cada una de estas universidades tienen los mismos problemas aunque con distinta intensidad: pensiones, jubilaciones, retraso en pago a proveedores, adeudos al SAT, al Infonavit, al IMSS y otras instituciones de seguridad social, entre otros.

Esta nada honrosa lista "Top 10" de universidades que están pidiendo auxilio incluye a la Universidad Autónoma de Morelos, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Autónoma de Zacatecas, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Autónoma de Nayarit, la Universidad Popular Autónoma de Veracruz y nuestra Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

Ya hace un mes, el 20 de septiembre, esos mismos rectores acudieron a la Cámara de Diputados federal a pedir ayuda. En aquel momento los legisladores aprobaron un punto de acuerdo para acompañarlos en sus gestiones encaminadas a obtener del Gobierno Federal los casi 19 mil millones de pesos que necesitan para salir de sus problemas inmediatos. Sin embargo, no fue sino hasta esta semana (el 23 de octubre) que volvieron a ser recibidos por los diputados federales y se les prometió solicitar una reunión con el Secretario de Hacienda para que los reciba (y acompañarlos) a fin de gestionar el "rescate" de estas instituciones. Parece que esa reunión será la próxima semana.

Pero el problema no es de ahora, ya hace varios años que algunas de esas universidades ubicadas en esta "lista del desahucio" habían anunciado su inviabilidad financiera. Otras se fueron sumando en los dos últimos años, incluida la UAEMéx. Y, sin embargo, desde el año pasado la respuesta del gobierno federal fue que no se "rescataría a dichas universidades, pues ellas mismas son las responsables de sus situación", dijo en su momento el hoy subsecretario de Educación Superior, Salvador Jara. ¿Y tiene razón? Pensemos sólo en el caso de nuestra UAEMéx: de acuerdo con la Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México, ésta es "un organismo público descentralizado del estado de México, con personalidad jurídica y patrimonio propios, dotada de plena autonomía en su régimen interior en todo lo concerniente a sus aspectos académico, técnico, de gobierno, administrativo y económico".

Hasta antes de la presente administración en la UAEMéx nunca hubo un pronunciamiento público por parte de alguno de los ex rectores en el sentido de que hubiera problemas financieros en la institución. En marzo de 2013, justo antes de dejar el cargo, el entonces rector, Eduardo Gasca Pliego, declaró a los medios de comunicación que "dejaba finanzas sanas" en la institución. Es más, agregó que "no dejaba deudas sino recursos por el orden de los 200 millones de pesos para que se cumplan perfectamente las labores de los primeros 100 días de su sucesor."

Cuatro años después, cuando empezaba el 2017 y estaba a punto de dejar el cargo, el rector en turno, Jorge Olvera, dijo –en el marco de la firma de convenio para aumentos salariales a los sindicatos de trabajadores y académicos– que "las condiciones de la universidad son distintas a las de otras entidades donde se han ido a huelga o están sumidas en graves problemas financieros". Sólo dos meses después, en la ceremonia en la que asumió el cargo el actual rector, Olvera reiteró públicamente: "la universidad queda sana financieramente".

Pero ya para agosto de ese mismo año 2017 el rector Barrera Baca reconoció ante a los medios (debido a los fuertes rumores de crisis financiera en la UAEMéx) que sí "hay problemas financieros", por lo que se encontraba –dijo– gestionando mayores recursos y con una política de contención del gasto. De hecho se vio precisado a emplear la palabra "crisis", matizando de la siguiente manera: "no es una crisis, una crisis no como tal, para nosotros es una dificultad que requiere la mayor seriedad".

Hoy tenemos al rector de la UAEMex sumado a un grupo de colegas suyos tacando puertas, estirando la mano y pidiendo ayuda. ¿Dónde fue que pasamos de finanzas sanas a llamados urgentes de apoyo? No hay que olvidar que el año pasado el gobierno del estado asignó extraordinariamente 365 millones de pesos para poder solventar el pago de las últimas quincenas y los aguinaldos de los trabajadores y académicos de la UAEMex, además de que se concedió un incremento del presupuesto estatal superior a los 900 millones de pesos, que es con lo que se pudo operar mejor este 2018. Para el año 2019 el rector está gestionando otro aumento en el presupuesto estatal que ronde 15%.

Además el rector se ha visto precisado a sumarse a este grupo de 9 colegas suyos que andan cabildeando para obtener más dinero del presupuesto federal y así poder solventar sus compromisos, no sólo de sueldos para trabajadores y académicos, sino gasto corriente, pago a proveedores y el importantísimo adeudo al ISEMMYM que –según el propio rector– oscila entre mil 200 y mil 300 millones de pesos. Creo que los universitarios merecemos saber cómo, cuándo y por qué fue que llegamos a este punto. Y al rector bien le vendría un deslinde claro de quienes le entregaron la administración en las condiciones en que hoy se encuentra. Es lo más sano para la institución, para él y para la vida universitaria.

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