A unos 3 km de la barda perimetral que concentra el trabajo de construcción del aeropuerto, se encuentran las comunidades de Francisco I. Madero, La Trinidad, Tocuila, Vicente Riva Palacio y la Col. Guadalupe Victoria; son las más cercanas a la construcción, situación que ha repercutido en su ya precaria manera de vivir. Se dedican principalmente al campo, sus caminos no están pavimentados y muchos habitantes carecen de servicios básicos como luz, drenaje y agua.
En las inmediaciones de la construcción del NAICM en Texcoco, el paisaje es ocupado por una carretera poblada -en su mayoría- de tráileres y camiones de carga; transportan material y escombro del megaproyecto iniciado por Enrique Peña Nieto, el cual se impone cada vez más ante el ecosistema de la zona, aunque aún se pueden divisar gaviotas en los alrededores a pesar de la continua desecación del Lago Nabor Carrillo.
El terreno donde se asientan estas comunidades -el mismo en el que se construye el NAICM- es conocido por sus habitantes como uno sumamente complicado para la construcción: “es pantanoso, nuestras casas se agrietan y se hunden desde hace años”, declararon a AD. Estos daños se han incrementado a causa de los camiones de carga que atraviesan sus comunidades para dirigirse a la construcción, “cada vez que pasan cimbran las casas, con este terreno no van a aguantar mucho tiempo.”
La inminencia del aeropuerto los tiene viviendo con angustia, sobre todo a los más viejos, que no conciben dedicarse a otra cosa que no sea el campo. Muy pocas personas han encontrado trabajo en la construcción del aeropuerto, pero saben que este beneficio sólo será temporal, ya que terminadas la obras, los trabajos serán para profesionales o especialistas y comenzará el deterioro de la tierra a causa de la contaminación generada por los aviones y el mantenimiento de la infraestructura.
Los vecinos también han recibido ofertas de vender sus propiedades para la construcción de vías más rápidas hacia el aeropuerto, pero cuentan que después de un tiempo se les dejó de insistir, ellos están seguros que de concretarse la obra se les retirará a la fuerza de sus viviendas, temen por el futuro.


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