El Grupo Texcoco dejó de marchar unido y exhibe dos fuerzas con agendas distintas

El análisis del informe de Sandra Luz Falcón confirma que el movimiento que dio origen al proyecto estatal opera hoy bajo dos legitimidades separadas: la institucional que gobierna y la fundacional que reivindica memoria, territorio y autonomía

I. El hecho y lo que revela

El informe legislativo de Sandra Luz Falcón, celebrado el 15 de noviembre en la Feria del Caballo, no fue un acto de rutina, aunque así quisiera presentarse. La política mexiquense no se define por discursos, sino por quién aparece, quién no y qué mensaje envían esas configuraciones corporales del poder.

Ese día, Texcoco dejó claro, sin declararlo, que su unidad histórica ya no existe.

Lo que antes era un solo linaje es ahora dos legitimidades que conviven, pero ya no caminan juntas: la que hoy gobierna desde el Estado y la que reivindica origen, territorio, memoria y derecho político acumulado.

II. El bloque presente: el oriente profundo

A diferencia de otros informes, este reunió a las alcaldías que verdaderamente sostienen la densidad electoral de Morena en el oriente. Ni convidados de piedra ni escenografía: poder territorial en estado puro.

Asistieron:

  • Azucena Cisneros, Ecatepec;
  • Xóchitl Flores, Chimalhuacán;
  • Abigail Sánchez, Chalco;
  • Martha Guerrero, Los Reyes La Paz;
  • Felipe Arvizu, Ixtapaluca;
  • Nazario Gutiérrez, Texcoco.

Junto a ellas y ellos, la diputada local María José Pérez Domínguez, del distrito 23, operadores locales, cuadros de vieja guardia y piezas que conocen la respiración política del oriente.

También estuvieron Mariela GutiérrezYeidckol Polevnsky y Daniel Sibaja, cuya presencia implica autorización explícita del gobierno: ningún secretario acude a un acto de esta densidad sin aviso.

Este conjunto no es casual ni ornamental. Es la base territorial que durante dos décadas dio forma al proyecto texcocano antes de que llegara al poder estatal.

III. La presencia de Alejandra Del Moral

La excandidata del PRI a la gubernatura, hoy senadora, fue la figura que movió el eje interpretativo del acto.

Alejandra Del Moral no se manda sola.

¿Pidió autorización para asistir, y se la dieron?

Su presencia no es una reconciliación moral ni una apuesta sentimental. Es estrategia pura:

  • Reconfigurar alianzas;
  • Ampliar márgenes de maniobra;
  • Probar capacidad de integración;
  • Enviar un mensaje: el grupo originario tiene movilidad propia.

Quien puede integrar a su principal adversaria de 2023 demuestra que está operando con un tablero más amplio que el institucional.

IV. Las ausencias que dicen más

La política mexiquense se entiende tanto por el que llega como por el que no aparece.

Ese día, faltaron los tres texcocanos de mayor jerarquía gubernamental:

  • Delfina Gómez, gobernadora;
  • Horacio Duarte, operador del Gobierno;
  • Francisco Vázquez, presidente de la Jucopo.

Las tres ausencias simultáneas marcan frontera.

No son descuido, ni agenda apretada, ni asunto personal.

Representan una diferencia de proyecto, de prioridades y de conducción entre el Texcoco que hoy gobierna y el Texcoco que reivindica origen.

V. El calendario también habla

El informe se realizó el día del cumpleaños de la gobernadora.

No sabemos si fue invitada o si declinó. Pero el gesto simbólico es nítido: el grupo originario hizo un acto político mayor sin la figura central del Estado de México.

En política, la elección de la fecha es un mensaje.

Aquí señala autonomía narrativa e independencia de ritmos.

VI. El fundador toma la palabra

La intervención de Higinio Martínez fue la columna vertebral del acto. Su frase —“tengo 50 años en política y me he ganado el derecho a opinar”— no es un comentario decorativo: es una declaración de existencia política y de jerarquía simbólica.

Higinio no habló como ex alcalde ni como senador con licencia.

Habló como fundador del relato texcocano, reclamando voz en un movimiento que considera suyo por origen, práctica y territorio.

Es un recordatorio de que no todo el poder mexiquense pasa por Palacio y de que la legitimidad fundacional todavía pesa en amplios sectores del oriente.

VII. La estructura real del fenómeno

Al cruzar los hechos, los actores y las señales, es inevitable:

1. El Grupo Texcoco ya no es uno.

2. Hay un Texcoco institucional (Delfina–Horacio–Paco) que gobierna el Estado.

3. Hay un Texcoco originario (Higinio–Sandra–Nazario) que reivindica linaje, territorio y derecho político adquirido.

4. No hay ruptura: hay regateo de autoridad y disputa silenciosa por la conducción del movimiento.

5. Cada bloque se está posicionando con miras a 2027, cuando se repartirán 125 alcaldías, 75 diputaciones locales y 41 federales.

VIII. 2027: el motivo real del reacomodo

El acto solo se entiende en el contexto del calendario.

Todo se está moviendo hacia:

  • La definición de candidaturas,
  • El control de territorios clave,
  • La interlocución con el gobierno federal del próximo sexenio,
  • Y la preparación de rutas hacia 2029.

Quien controle el relato y la legitimidad de Texcoco controlará buena parte del tablero mexiquense.

IX. La conclusión inevitable

El informe de Sandra Luz no creó la división.

La visibilizó.

Texcoco es hoy dos fuerzas paralelas: una que gobierna y otra que reclama origen y tierra. La bifurcación ya es estructural y de su manejo dependerá el equilibrio del Edomex rumbo a 2027.

La pregunta ya no es si hay división.

La pregunta es quién la conducirá.

Deberías leer: ¿Por qué el sistema de salud y pensiones del Edomex está al borde del colapso?

Mario A. García Huicochea

Mario A. García Huicochea

Periodista y columnista especializado en análisis político. Observador crítico de la realidad social y política del Edomex durante más de cuatro décadas.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos

Te recomendamos