Los damnificados por intensas lluvias en Atizapán enfermaron, luego de mantenerse en contacto con aguas negras que inundaron sus hogares. Aunque los afectados exigen solución, las autoridades muestran poco interés para otorgar condiciones de salubridad a los vecinos que perdieron sus hogares.
Dolor de garganta, malestar estomacal, diarrea y ardor en ojos son algunos síntomas que padecen habitantes, entre ellos niños y niñas, de la colonia El Potrero en Atizapán de Zaragoza, después de las inundaciones causadas por las torrenciales lluvias del pasado 5 de julio.
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Habitantes de la comunidad temen que estas enfermedades y molestias físicas estén relacionadas con el agua residual proveniente del cárcamo de la zona, ya que el pasado lunes 5 de julio se acumuló en las calles y las viviendas se inundaron a una altura de 50 centímetros de alto.
Por esta razón, vecinas de la zona afectada piden que Sapasa (Servicios de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento) gestione los estudios pertinentes para conocer si las afectaciones a la salud están relacionadas con el agua contaminada que se desbordó durante la tormenta.
Hasta el momento, ninguna autoridad ha mostrado interés. A diez días del desastre, casas de las calles Azucena, Miguel Alemán, Ruiz Cortines, Chihuahua, entre otras, siguen sucias. Las personas afectadas no han logrado limpiar por completo su vivienda por falta de recursos, de equipo necesario o de accesorios de limpieza. Lo que enciende aún más las alertas de un foco de infección.
Obra inconclusa
De acuerdo con vecinos, el agua residual proveniente del fraccionamiento Rincón de la Montaña se acumula en dicho cárcamo. Después, sale por pequeños túneles que están a la vista de todos, por donde se expulsa el agua que cae sobre banquetas y calles. Entonces, cuando las lluvias arrecian —como ocurrió el pasado 5 de julio— la acumulación provoca que el agua sucia alcance altos niveles de afluencia hasta que entra a las viviendas.
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En 2015 se contempló la construcción del Conector pluvial y sanitario que permitiría que las aguas residuales corrieran por una estructura entubada sin exponerse al exterior, pero «ya no hubo seguimiento de Sapasa», acusaron.
Hasta este miércoles —diez días después de las fuertes lluvias que paralizaron al Valle de México— todavía es posible ver el sombreado en la parte baja de las paredes. La humedad dejó huella de los 50 centímetros de altura que alcanzó la inundación al interior de las casas.
Las lluvias y afectaciones no se detienen
Aunque ha pasado más de una semana de aquel desastroso día, en las casas afectadas todavía llueve sobre mojado. Las goteras están presentes, los colchones y los sofás están húmedos, hay techos laminados perforados por el granizo, falta sanitización, recursos y apoyos de todo tipo para la población.
En una de esas casas, todavía se forman pequeños cúmulos de agua. El líquido apesta y penetra las paredes hasta que la pintura se cae y el techo se descarapela. «Es agua del cárcamo», asegura la dueña del lugar.
Diez días después, el olor a humedad mezclado con algo que nadie sabe qué es, se hace fácilmente perceptible. En muchas casas la limpieza todavía no termina, lo que pone en riesgo la salud de las personas.
Las inundaciones no son algo nuevo para estas calles de la colonia El Potrero, pero testimonios aseguran que con el desarrollo inmobiliario las afectaciones en su contra se han agravado año con año.
Un día después de las fuertes lluvias y las inundaciones, el ayuntamiento de Atizapán hizo un llamado a las autoridades estatales y federales para declarar al municipio como Zona de Desastre. Esto, según declaraciones oficiales, permitiría contar con fondos y recursos para sanitizar y limpiar casa por casa y calle por calle, pero no hubo respuesta. El llamado fue ignorado por el Estado de México y el Gobierno Federal.
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Un trabajador del Ayuntamiento confesó de forma anónima: «desde la primera inundación se han ingresado de 400 a 500 oficios y peticiones». Sin que haya alguna respuesta desde aquel 22 de junio de este año.
Aunque la presidencia municipal dijo que se llevaría a cabo una sesión de cabildo extraordinario para designar recursos a la población afectada, esta no se ha realizado.
Un documento de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales explica que la descarga de aguas residuales sin tratamiento provoca la contaminación de los cuerpos de agua receptores y disminuye la calidad de las aguas superficiales y subterráneas, lo que pone en riesgo la salud de la población.
La descarga de aguas residuales de origen urbano proviene de viviendas, edificios públicos y de la escorrentía urbana que se colecta en el drenaje.
Sus principales contaminantes son el nitrógeno y fósforo; compuestos orgánicos, bacterias coliformes fecales, materia orgánica, entre otros. A nivel nacional, el Estado de México es la entidad que genera las mayores descargas de aguas municipales.
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