Curiosa e intrigante la repentina ausencia de los reflectores del coordinador de los diputados locales panistas, Enrique Vargas

De la noche a la mañana, optó por el bajo perfil
noviembre 14, 2023
Enrique Vargas del Villar

A pocos, poquísimos mexiquenses les importa un carajo lo que suceda con el PRD. En la elección anterior, con muchas dificultades pudo reunir 180 mil votos, equivalentes a más o menos el 1 por ciento de la población. Una miseria electoral. Pero quizá eso sea lo que menos importe a la burocracia que los controla, que más que por el triunfo o la victoria está por la ganancia o el crédito. Aun con sus resultados mediocres, el PRD Estado de México se llevó a la bolsa 85 millones 313 mil pesos de los recursos públicos. Sí, el PRD es más una PyME que un partido político.

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Romper la alianza con PRI y PAN en las próximas elecciones en el Estado de México es más por razones económicas que políticas. Una movida para ir por el 3 por ciento de la votación válida a que lo obliga la ley para seguir recibiendo dinero y poder operar como partido político. No es cuestión de ideales o de ideas, simplemente de dinero. Sus administradores quieren conservar el negocio.

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Ni fu… ni fa. A sus propios no les importa su ausencia. El PRD es un cero a la izquierda. Sin sus asociados, difícilmente podrán retener las 4 o 5 alcaldías que gobiernan y el puñado de ediles dispersos en distintos cabildos. Los más afectados con la quiebra de ese negocio serían Omar Ortega y Javier Rivera, nadie más,

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Curiosa e intrigante la repentina ausencia de los reflectores mediáticos del coordinador de los diputados locales panistas, Enrique Vargas. De la noche a la mañana, optó por el bajo perfil. No hay una razón obvia para esa decisión que seguramente él justificará como estratégica. Algo no cuadra en la conducta púbica del hombre que controla, o controlaba, al PAN en el Estado de México.

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Y en el PRI, pasaron de los problemas políticos a los económicos. Su mayor dolor de cabeza es por dinero, al menos así lo argumenta su burocracia. La maquinaria electoral que construyeron se aceita de billetes y no tienen o no quieren gastarlos así. El sistema perverso de incentivos económicos se les ha vuelto en contra. Hoy, nadie fuera del poder, sea diputado o alcalde, está dispuesto a gastar su patrimonio en una aventura electoral. Las candidaturas del PRI están tan devaluadas que no las quieren ni regaladas.    

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