Durante años, la política mexiquense ha construido una idea que rara vez se cuestiona: Enrique Vargas del Villar es invencible en Huixquilucan.
Ahora que el senador panista ha confirmado su intención de buscar nuevamente la presidencia municipal en 2027, esa narrativa ha vuelto a instalarse. Desde su entorno político se habla de una victoria asegurada, de un municipio inalcanzable para Morena y de un bastión donde el PAN simplemente no pierde.
Sin embargo, los datos oficiales del Instituto Nacional Electoral cuentan una historia distinta.
La última vez que Enrique Vargas pidió directamente el voto de los huixquiluquenses no ganó.
En la elección de mayoría relativa para el Senado de la República de 2024, la fórmula de Higinio Martínez y Mariela Gutiérrez, de Morena-PT-PVEM, obtuvo 104 mil 233 votos en Huixquilucan. La encabezada por Enrique Vargas y Brenda Alvarado, de la coalición PAN-PRI-PRD, consiguió 104 mil 99 sufragios.
La diferencia fue de apenas 134 votos.
Pero en política las derrotas no se miden por el tamaño del margen, sino por el hecho de perder.
Y esa derrota ocurrió precisamente en el municipio donde Vargas concentra prácticamente todos sus activos políticos.
No perdió en un territorio adverso.
Perdió donde durante casi una década su grupo político ha gobernado el Ayuntamiento; donde existe una estructura territorial consolidada; donde opera una de las maquinarias electorales más fuertes del PAN mexiquense; donde el apellido Vargas domina buena parte de la conversación política local; y donde la actual alcaldesa, Romina Contreras, forma parte del mismo proyecto político.
Ese contexto convierte el resultado en un dato políticamente significativo.

El contraste
La elección de 2024 dejó una paradoja interesante.
Mientras Romina Contreras consiguió la reelección como presidenta municipal con una amplia ventaja, la candidatura de Enrique Vargas al Senado no logró imponerse en el mismo municipio.
Es decir, el electorado distinguió entre la elección municipal y la federal.
Eso rompe una idea que durante años se dio por sentada: que el peso electoral de Vargas era suficiente para garantizar cualquier elección en Huixquilucan.
Los números demuestran que no necesariamente es así.
Senador, pero no ganador de la elección
Hoy Enrique Vargas ocupa un escaño en el Senado de la República.
Pero conviene precisar cómo llegó.
La fórmula encabezada por Higinio Martínez ganó la elección para el Senado en el Estado de México. Vargas obtuvo el tercer escaño correspondiente a la primera minoría, mecanismo previsto por la Constitución para garantizar representación a la segunda fuerza electoral. No ganó la elección estatal, aunque sí obtuvo un lugar en la Cámara Alta conforme a las reglas electorales.

¿Qué significa para 2027?
Nada indica que Enrique Vargas esté condenado a perder la alcaldía de Huixquilucan.
Tampoco existe evidencia para afirmar que Morena tenga asegurada una victoria.
Lo que sí muestran los datos es algo mucho más concreto: la idea de que Vargas es electoralmente invencible ya fue desmentida por las urnas.
La elección de 2024 probó que, incluso con el control político del municipio, una estructura territorial consolidada, años de gobierno panista y una intensa presencia pública, su candidatura pudo ser derrotada en el lugar donde históricamente ha concentrado su mayor fortaleza.
Por eso, cuando desde el PAN se habla de una victoria inevitable en 2027, conviene revisar primero los resultados oficiales del INE.
Porque los discursos construyen percepciones.
Los votos, en cambio, construyen realidades.


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