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Estela mortal de la pandemia, según la OMS

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Estela mortal de la pandemia, según la OMS

En el caso de México las propias autoridades sanitarias ya habían reportado un exceso de mortalidad superior a 650 mil defunciones

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer su estimación sobre el costo en vidas humanas que ha dejado la pandemia de covid-19 en el mundo. En números redondos, 15 millones de personas son las que sus conteos consideran que habrían muerto durante los primeros dos años de pandemia. Dentro de esa cifra están incluidos los 5.4 millones registrados hasta ahora por las estadísticas oficiales como muertos a causa de la enfermedad, pero también se suman todas aquellas muertes “no esperadas” que se habrían presentado durante el tiempo que lleva la pandemia. A este dato es al que se le conoce como “exceso de mortalidad”.

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La OMS informó que convocó a un grupo de expertos para hacer la estimación más cercana al costo en vidas humanas que ha dejado la pandemia de covid-19 y lo han hecho a partir del criterio de exceso de mortalidad. ¿Cómo se calcula eso? Primero se saca la diferencia entre la cantidad de personas que murieron en 2020 y 2021 y la cantidad que se esperaba que murieran durante ese tiempo si la pandemia no se hubiera presentado. Ello es posible porque prácticamente todos los sistemas de estadística poblacional de los distintos países del mundo tiene una estimación de personas que perderán la vida cada año (lo establecen de acuerdo a tendencias observadas). Si se presenta un factor extraordinario y causa muertes “no esperadas” ellas caben en el criterio de exceso de mortalidad.

Los cálculos de estos expertos convocados por la OMS también combinaron datos nacionales sobre muertes reportadas con nueva información de localidades, así como encuestas y aplicaron modelos estadísticos que tenían como objetivo identificar las muertes que se pasaron por alto. El informe cuyos principales resultados fueron publicados la semana pasada por la OMS indica que ese exceso de mortalidad en su mayoría lo integran víctimas del propio covid-19, pero el resto fallecieron porque la pandemia dificultó la obtención de atención médica para otros padecimientos. 

Por ejemplo –señala el informe-, en Estados Unidos la OMS calcula en 930.000 decesos su exceso de mortalidad, hasta fines de 2021. Para aquel momento la diferencia entre las cifras que los estadounidenses habían reportado como muertes a causa de covid-19 y el exceso de mortalidad rebasaba los 110 mil.

En otros casos, como la India, la diferencia es mucho mayor: la autoridad reporta  481 mil muertes a causa de covid-19, pero el exceso de mortalidad, de acuerdo a este estudio de la OMS, es de 4.7. Millones. Algo similar habría ocurrido en Rusia, donde la cifra oficial de enfermos de covid-19 que terminaron perdiendo la vida es de 310.000 muertes (a finales de 2021), pero los expertos de la OMS indicaron que el exceso de muertes era de casi 1.1 millones.

En el caso de México las propias autoridades sanitarias ya habían reportado un exceso de mortalidad superior a 650 mil defunciones. Este estudio de la OMS así lo confirma, señalando que tal exceso fue el doble que el recuento oficial de muertes por covid-19. En Egipto, el exceso de muertes fue aproximadamente 12 veces mayor que el número oficial de covid-19. En Pakistán, la cifra fue ocho veces mayor. En Indonesia los expertos estimaron que el país había experimentado más de un millón de muertes de lo normal. Esa cifra sería siete veces mayor que el número de muertes por covid-19 informado.

Según los números manejados en este reporte de la OMS, gran parte de la pérdida de vidas a causa de la pandemia se concentró en 2021, cuando variantes más contagiosas arrasaron incluso países que se habían defendido de brotes anteriores (y cuando la vacunación apenas estaba en curso). Las muertes generales ese año fueron aproximadamente un 18 por ciento más altas (10 millones de personas adicionales) de lo que habrían sido sin la pandemia.

Hay varias conclusiones que permite extraer este informe de la OMS; lo primero es que, en efecto, la pandemia fue algo para lo que el mundo no estaba ni remotamente preparado. Segundo: en todas partes del mundo hubo un subregistro de las muertes causadas por la pandemia y, aunque no lo declaran así, puede deberse a la imposibilidad de llevar un registro preciso, a la deliberada actitud de ocultar cifras, o simplemente a toda la confusión generada por la sorpresiva aparición de la covid-19.

Tercero: buena parte de las muertes de los últimos dos años no fueron directamente a causa de la infección que provoca el virus SARS-Cov-2, sino porque los servicios de salud colapsaron, se vieron rebasados o no tenían ni idea de lo que se debía hacer. La re-conversión hospitalaria para enfocarse sólo en covid-19 hizo que otros tratamientos, consultas y atención en genera se suspendieran. 

Cuarto: el confinamiento también impactó en el exceso de mortalidad; quizá lo hizo de un modo “negativo”, porque menos gente murió a causa de accidentes de tránsito o por la violencia delictiva (dado que se disminuyó la movilidad), pero el suicidio, la violencia doméstica, la depresión, el encierro en sí mismo, trajeron consecuencias fatales. Quinto: los países menos desarrollados fueron los que presentaron el más notable exceso de mortalidad, debido a sus precarios recursos para hacer frente a la pandemia. Al menos unos ocho millones de personas más de lo esperado muriendo en países de ingresos medianos o bajos durante la pandemia, según dice ahora la OMS (y tómese en cuenta que el informe dice no haber contado con información de muchos países en desarrollo, como los africanos)

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Quinto: aunque estamos en el siglo XXI y tenemos –se suponía- siglos de aprendizaje en materia de atención a la salud, prevención, higiene en lo general, fue “absolutamente asombroso lo que sucedió con esta pandemia, incluida nuestra incapacidad para monitorearla con precisión”, dijo el Dr. Prabhat Jha, epidemiólogo del Hospital St. Michael y la Universidad de Toronto, quien fue miembro del grupo de trabajo de expertos que hizo los cálculos. 

Y, sexto: el manejo de la información también tuvo mucha injerencia en este exceso de mortalidad. Los rumores, los prejuicios, el temor infundido predispuso en muchos caso a la gente a morir; por no querer ir a los hospitales, por no atender de inmediato un síntoma, por no quererse vacunar, en fin. Los números de este informe corresponden solo a los dos primeros años de la pandemia de covid-19, estaban listos para ser publicados en enero, pero no es sino hasta ahora que los conocemos. Son relevantes, porque con base en las estimaciones que nos muestren el subregistro es que ahora se debe planear hacia adelante, de cara a prevenir nuevas oleadas de covid-19 y nuevas pandemias.