Hace aproximadamente una década la asociación civil Vasco de Quiroga: Presencia en el Siglo XXI inició en Toluca diversas actividades ambientalistas. En 2003 reunió a un grupo de cocineras de la zona rural que utilizan estufas de leña y les mostró la nueva tecnología que tiene diversas ventajas en aspectos como el cuidado del medio ambiente y la salud. Desde entonces la asociación ha instalado 10 mil estufas mejoradas en el Estado de México y 5 mil en Michoacán. Lamentablemente, en Toluca no pasan de media docena.
Hasta hace un año la estrategia para la instalación de estufas involucraba al gobierno federal en turno como instancia patrocinadora. Hasta ahora no se ha logrado el apoyo de los gobiernos municipales. El año pasado presenté en una sesión de cabildo la invitación para asistir a la consulta pública que, para conocer la opinión de las usuarias y sus familias, se llevó a cabo Villa de Allende. Servidores públicos del Ayuntamiento de Toluca asistieron a esa sesión de trabajo donde además se planteó la importancia de impulsar esta tecnología en el mercado de bonos de carbono.
De un año a la fecha las condiciones de financiamiento gubernamental han cambiado y, a pesar de la maduración del proyecto, el actual gobierno federal no muestra interés en impulsarlo. Ahora empiezan a promover cooperativas de autofinanciamiento, que tendrán la virtud de empoderar a las cocineras y dejar atrás el asistencialismo. Si las cooperativas funcionan, y hago votos porque así sea, la decisión gubernamental tendrá la venturosa consecuencia de fortalecer la construcción de ciudadanía.
Tuve la oportunidad de conocer el documento de la consulta pública. Quisiera hacer énfasis en la filosofía que es el motor de Vasco de Quiroga: los pueblos-hospital, es decir, los pueblos solidarios, que construyen redes sociales y apoyos comunitarios para fortalecer a sus habitantes. En mi opinión, la parte más sobresaliente de este proyecto tiene que ver con la labor de acercar a las comunidades más tradicionales nuevas formas de llevar a cabo sus actividades logrando una sustancial evolución en diversos aspectos de su vida. Los asistentes a la consulta pública reconocieron que las condiciones de limpieza de sus hogares han mejorado, que hay más árboles, que mejora su salud, que gastan menos en leña y que se conserva el lugar donde habitan muchos animales. Incluso hay quienes aprenden a construir las estufas y obtienen ingresos apoyando a otras familias con su trabajo.
Mi percepción es que, con la filosofía de Vasco de Quiroga, las estufas podrían erigirse en un instrumento para construir redes sociales de apoyo que evolucionarían hacia el impulso permanente de acciones de desarrollo humano desde la comunidad. Esta nueva tecnología de estufas de leña ha sido presentada en Sídney, Australia entre noviembre del 2013 y marzo del 2014. Finalmente, quisiera hacer un reconocimiento a Gabriela Casillas, regidora del Ayuntamiento de Villa de Allende quien ha mostrado un gran interés en el tema. Gabriela es un ejemplo para las autoridades municipales que no hemos logrado poner en el centro de nuestro interés el apoyo a proyectos ciudadanos como este.
@10aRegiduriaTol


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