Varias repercusiones ha tenido la orden de aprehensión girada en contra de Raymundo «N». Destacando tres: la primera, la exhibición del sistema de justicia mexiquense y el tristemente célebre Loret de Mola.
El escándalo se detonó con la filtración a dicho personaje de fotografías tomadas cuando se preparaba un operativo para cumplimentar la citada orden de aprehensión. Esa es una práctica de los servidores públicos: vender las fotos «exclusivas» al mejor postor, lo mismo de escenas de crímenes que de víctimas.
Luego, vía Twitter ahora «X» se atrevió a informar de una detención que más adelante se sabría que no fue cierta, sólo un montaje infructuoso. Pero no paró ahí, después, en su columna de El Universal que tituló «Delfina señal de poder y pifia», pretendió culpar a la Gobernadora de su gazapo.
Lo que pasó por alto el «análisis» es que la Fiscalía es A U T Ó N O M A y su titular, nombrado por el PRI de Alfredo del Mazo, quien precisamente no investigó casos de corrupción y permitió la impunidad, fue quien filtró las fotos del operativo a Loret. Ahí están las fotos que lo demuestran. Tampoco dice que él fue el primero en decir que el Alcalde había sido detenido cuando no era cierto y eso es así, porque no hizo periodismo, publicó una filtración, volvió a su esencia: hacer montajes con información «privilegiada» de las dependencias que en teoría deben procurar justicia.
La segunda repercusión fue que quedó evidenciada una vez más la falta de pericia, por decirlo suavemente, del dirigente del PRI al sacar tarde y mal un boletín, que fue posteriormente desmentido por sus socios de ocasión, el PAN y el PRD.
Y la tercera, como consecuencia de lo anterior, la diputada federal y presidenta del comité municipal del PRI en Toluca compartió en redes el boletín equivocado.
Qué bochornosa situación debe ser que te salga «el tiro por la culata».


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