El informe Planeta vivo 2014 analiza la situación del oso polar, una de las especies que más recienten el cambio climático. Mientras más se calienta la tierra por el exceso de gases de efecto invernadero, más delgada es la capa de hielo de la Antártida y más rápido disminuye el hábitat de esta especie. Todos hemos visto en los años recientes osos polares (adultos y cachorros) nadando largos tramos en la búsqueda de un trozo de hielo al cual subirse dificultosamente para descansar. También los hemos visto lastimosamente delgados buscando qué comer en un mundo cada vez menos helado y, por lo tanto, con menos cantidad de comida. En el 2000 se tomaron dos medidas importantes para la conservación de este extraordinario animal, Alaska se comprometió a limitar la caza a niveles sostenibles y, en un acuerdo firmado con Rusia, USA acordó compartir experiencias en la investigación y manejo, además de introducir la primera cuota de aprovechamiento para la conservación de los osos. Debido al descenso de la cobertura de la capa de hielo del mar Ártico entre 1980 y 2012–a menos de la mitad en 32 años-, de las 19 subespecies de osos polares, 5 estaban en declive, 5 se mantenían estables, solo dos registraron aumento y de las restantes no se tienen datos suficientes.
Hay otra especie animal que se puede considerar un indicador fundamental en el diagnóstico de las afectaciones de la contaminación y el cambio climático en el planeta: los corales marinos. De variados y llamativos colores en condiciones sanas, entre 1979 y 2004 aumentó 132 veces la cantidad de corales que han perdido su colorido como consecuencia de los cambios en las especies de su hábitat, principalmente cierto tipo de algas. La decoloración es una fase previa a la muerte del arrecife. Un arrecife en buenas condiciones tiene un notable nivel de biodiversidad. Actualmente, 6 países han formado el triángulo de coral que incluye 6 millones de kilómetros cuadrados, en donde se encuentra el 76% de las especies de coral, el 37% de las especies de peces que viven en los arrecifes y 6 de 7 especies de tortugas marinas. Si bien es un esfuerzo, no hay que olvidar que solamente el 27% de los arrecifes de coral están dentro de áreas marinas protegidas.
En entregas anteriores hemos hablado de la huella de carbono de cada uno de nosotros y de la responsabilidad individual en el daño que podemos causar al planeta si no cambiamos de actitud en nuestra relación con el ambiente. Nuestro nivel de consumo y generación de desechos ha excedido la biocapacidad de la Tierra: usamos más recursos naturales de los que se generan y producimos más carbono que el que puede absorber. En 1970 consumíamos el equivalente a un planeta, actualmente necesitamos 1.5 planetas para satisfacer nuestras necesidades. Si mantenemos el ritmo de crecimiento en el consumo, tanto de las actuales como de las generaciones futuras, entre 2013 y 2050 consumiremos el equivalente a tres planetas. Somos la única especie viva que es capaz de revertir el daño, por demás causado por nuestras acciones. No dejemos pasar la oportunidad de actuar con inteligencia y con la certeza de que al salvar el planeta salvamos a todos sus habitantes, no solo a los humanos.
[email protected] @10aRegiduriaTol



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