La causa efímera, la justicia utópica

Toluca, México; 25 de julio de 2018. Desde temprano, a eso de las 10:30 de la mañana, integrantes del servicio médico de salud ISSEMYM e integrantes del SUTEYM, comenzaron una manifestación con pancartas y carteles, en contra de la iniciativa de ley de Seguridad Social para los Servidores Públicos del Estado de México y Municipios […]

Toluca, México; 25 de julio de 2018. Desde temprano, a eso de las 10:30 de la mañana, integrantes del servicio médico de salud ISSEMYM e integrantes del SUTEYM, comenzaron una manifestación con pancartas y carteles, en contra de la iniciativa de ley de Seguridad Social para los Servidores Públicos del Estado de México y Municipios (ISSEMYM).

Entre gritos y mensajes para los diputados, se escuchaba un lamento profundo entre los presentes. El haber apoyado la candidatura de Omar Velázquez, a quién denominaron “traidor” por no velar por los intereses de la comunidad que lo llevó a ganarse un curul en la legislatura mexiquense.

Poco a poco los manifestantes se multiplicaron y cerca de las 14:40 frente a la Cámara de Diputados había más de 150 personas: maestros, enfermeras, secretarios y servidores públicos de diversos municipios mexiquenses que, tan pronto arribaron, se sumaron a los gritos de protesta contra las iniciativas, pues afirmaron éstas no benefician en nada a los mexiquenses.

A pesar de que la manifestación fue programada para las 15:00, trabajadores de distintos municipios se sumaron al llamado de “justicia”. Ixtapan de la Sal con su equipo de enfermeros, Valle de Chalco con sus profesores, Chimalhuacán con servidores públicos comprometidos y, finalmente, trabajadores de Toluca, se sumaron a a la causa.

Personas de la tercera edad sostenían, algunos con esfuerzo y desesperación, carteles que rechazaban la iniciativa. Entre el calor y la preocupación, los afectados esperaban con desespero mientras que los medios de comunicación intentaban conseguir una respuesta de los manifestantes.

Cerca de las 14:00 horas se abrieron las puertas de Palacio Legislativo. Elementos de seguridad de la Legislatura, se mostraban firmes a impedir que la multitud se acercara al lugar. La puerta se cerraba mientras cinco personas entraban como representantes de la causa social entre los gritos de aprobación y de rechazo del resto de los manifestantes.

La puerta de Lerdo fue bloqueada por manifestantes con una lona que pintaba negativas, mientras enfermeros y maestros formaban una pared humana para cerrar el paso a ajenos. Por su parte la puerta de Riva Palacio albergaba a poco más de 10 personas que pegaron sus carteles y se sentaron a esperar la llegada de los diputados.

Minutos después del inicio de la sesión, los manifestantes se dieron cuenta de lo poco que representaban sus inconformidades para los diputados y se hicieron valer cerrando las calles de Lerdo y Riva Palacio, no sin antes disculparse con los automovilistas y choferes del trasporte público por tomar esas medidas pero “la causa que defendemos es ahora más importante que el traslado de unos pocos”.

Siendo las 16:23 los manifestantes avanzaron hasta la avenida Sor Juana reclamando su derecho a incidir sobre las decisiones en la Legislatura. ¡Abran las puertas! ¡No sólo para unos cuantos!. Éstos eran los gritos recurrentes de los que avanzaban con paso firme por la calle de Lerdo, la cual se pintó de colores diversos entre cartulinas fosforescentes y lonas.

Elementos de seguridad estatal comenzaban labores para agilizar el tránsito: tres camiones se habían quedado varados entre Lerdo Y Riva Palacio sin saber qué hacer mientras escuchaban a Marco Antonio González, representante de los maestros, decir una y otra vez ¡una disculpa ciudadanos, pero necesitamos ser escuchados!

Pasadas las 17:00 los manifestantes se retiran y se reincorporan a sus puestos de bloqueo en las tres entradas de la Legislatura mexiquense, dejando despejadas las calles para el transito vehicular. El cansancio era evidente, los manifestantes caminaban con lentitud y algunos suteymistas se rezagaban entre las calles aledañas.

Un grupo de manifestantes, presuntamente maestros, bloqueaban la calle de Independencia. Antes de las 18:00, la fuerza de la protesta se había perdido pues poco menos de 20 manifestantes se agrupaban para generar conciencia mientras que elementos de tránsito y de seguridad estatal ignoraban, claro está, sus peticiones y protestas.

Volvieron con el ánimo por los suelos; el cansancio se percibía, las pancartas que minutos antes eran sostenidas por manos inconformes, ahora formaban pequeños tapetes urbanos abandonados en el inmenso y deforme piso. Los manifestantes que gritaban con euforia antes de las 12:00, se encontraban ya callados a la espera de la repuesta de los diputados. La lucha de 150 personas enérgicas se encontraba en manos de 56 personas que se encontraban a puerta cerrada.

A las 18:00 las campanas de catedral sonaron, como de costumbre, en la capital mexiquense. Esta vez acompañaron el sentimiento de derrota, pues se informaba afuera de la legislatura, que la iniciativa había sido aprobada. Los minutos corrieron despacio y solo se escuchaba el mensaje del maestro Adán Chávez y su intento por convencer a los manifestantes de retirarse, pues no tenía caso ya seguir aguantando el dolor en los talones y la repuesta de las autoridades.

La causa se dividió: algunos manifestantes se retiraron, otros tantos bloquearon, de nueva cuanta, las entradas del recinto. La causa era otra, la venganza era parte de la lucha. Esperaban a Omar Velázquez y el momento en que se abrieran esas puertas que por horas permanecieron cerradas y cobijando a 75 diputados que más tarde decidirían el rumbo de dichas propuestas delmacistas.