La foto incómoda

La presencia de un alcalde envuelto en polémicas durante un acto oficial reavivó cuestionamientos sobre congruencia política y cercanía con el poder.
junio 22, 2026

La soledad del poder

Fernando Flores tiene razones para desconfiar. La crisis que hoy lo tiene contra las cuerdas no se la fabricaron sus adversarios; comenzó cuando su propia familia decidió denunciarlo. Si los golpes llegaron desde donde debía existir la mayor lealtad, qué puede esperar de quienes lo acompañan por conveniencia. En política los enemigos avisan, los amigos no. Muchos de los que hoy le sonríen, le aplauden y le juran lealtad ya empezaron a hacer maletas. Como ocurre cuando un barco comienza a hacer agua, varios ya buscan la mejor forma de saltar antes del naufragio. Van a morder la mano que les dio de comer porque la debilidad de un jefe siempre despierta la ambición de sus subordinados. La historia está llena de políticos derrotados por sus adversarios, pero sobre todo por los suyos.

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La cloaca

La cloaca ya tomó una decisión: Fernando Flores es pasado. Aquellos grupos de interés que se atribuyen el mérito de haberlo llevado a la alcaldía dejaron de hablar de su rescate político y comenzaron a organizar la siguiente jugada. Tampoco ven futuro en una eventual candidatura de Iraí Albarrán. La consideran una apuesta perdida. Por eso multiplican reuniones, acuerdos y cabildeos para allanarle el camino a su propio candidato. Se mueven con la arrogancia de quienes creen que el poder les pertenece y que los alcaldes son piezas intercambiables. En su lógica, los gobernantes pasan; ellos permanecen. Esa es precisamente la mentalidad que ha convertido a Metepec en rehén de los mismos intereses de siempre.

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El villano favorito

Pretenden convertir a Horacio Duarte en el villano favorito de la política mexiquense. Con razón o sin ella, cada decisión, movimiento o declaración del secretario General de Gobierno provoca reacciones inmediatas. La paradoja es que sus críticos más duros no están en la oposición. A esa, por momentos, parece tenerla encantada. Los ataques más constantes provienen de sectores de Morena y de sus propios aliados. No parece una discusión ideológica ni una diferencia de visión sobre el rumbo del Estado de México. Lo que se observa es una vieja disputa por espacios de poder, influencia y futuro político. Algunos quisieran descarrilarlo no por lo que representa, sino precisamente por lo que podría llegar a representar. En política, el fuego amigo suele ser mucho más peligroso que el enemigo declarado.

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La coartada imposible

En ese contexto deben interpretarse los balbuceos de la alcaldesa de Tenancingo, Nancy Nápoles. En vez de concentrarse en la defensa jurídica que urgentemente necesita, optó por construir un discurso político donde deja entrever que su caída fue planeada desde la Secretaría General de Gobierno. Es una salida tan cómoda como poco convincente. Cuando llegan los problemas, siempre resulta más sencillo culpar a una conspiración que responder por los propios actos. Lo preocupante no es la acusación, sino la pobreza de la argumentación. Nancy ha administrado esta crisis con una torpeza difícil de igualar. Si así piensan, operan y reaccionan algunos de los llamados Mexiquenses de Corazón, más vale que Dios nos salve de ellos que ellos pretendan salvar a alguien.

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La foto incómoda

Hay decisiones políticas difíciles de entender. Resulta cuando menos de mal gusto invitar a un acto oficial en Palacio de Gobierno a un alcalde que carga una severa crisis de imagen, investigado por presuntos abusos de autoridad y convertido en símbolo de los excesos del poder municipal. Más desconcertante todavía fue ver al coordinador de la mayoría legislativa de Morena prodigándole abrazos y cercanía política. La imagen contradice uno de los principios más repetidos por la Cuarta Transformación: «no somos iguales». Si la presidenta ha marcado distancia frente a conductas como las que hoy se reprochan al alcalde de Metepec, alguien debería explicar por qué desde ciertos espacios del poder mexiquense parece enviarse una señal distinta. Ojalá no termine imponiéndose la tentación del oportunismo, la conveniencia o la rentabilidad política de proteger a quien, por congruencia, debería enfrentar el escrutinio y no los apapachos del poder.

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