La incertidumbre ahora vuela a Santa Lucía

Toluca, Estado de México; 30 de octubre de 2018. Las mismas palabras escuchadas de habitantes de Texcoco existen en la voz de aquéllos que viven cerca de la base militar de Santa Lucía; les preocupa su futuro, no saben qué pasará con ellos y sus viviendas: no fueron consultados respecto al plan de construir en ese lugar el aeropuerto comercial.  El delegado de los Reyes Acozac, Armando Hernández Esquivel, dice que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador nunca ha entrado en comunicación con ellos, también desestima el resultado de la consulta nacional, argumenta que los que tendrían que dar
octubre 31, 2018

Toluca, Estado de México; 30 de octubre de 2018. Las mismas palabras escuchadas de habitantes de Texcoco existen en la voz de aquéllos que viven cerca de la base militar de Santa Lucía; les preocupa su futuro, no saben qué pasará con ellos y sus viviendas: no fueron consultados respecto al plan de construir en ese lugar el aeropuerto comercial. 

El delegado de los Reyes Acozac, Armando Hernández Esquivel, dice que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador nunca ha entrado en comunicación con ellos, también desestima el resultado de la consulta nacional, argumenta que los que tendrían que dar el visto bueno para un cambio así deberían ser los pueblos que conforman la zona, pero nadie se ha acercado a preguntar nada, ellos serán los principales afectados tras la transformación de la base en aeropuerto.

La colonia de La Soledad y Michapa se encuentran a escasos metros de la puerta de entrada número 9 de la base aérea militar de Santa Lucía; en su mayoría, son militares retirados que han encontrado en oficios como la carpintería o la cocina el modo de sostenerse.

Una ex militar de nombre Palmira Cervantes, quien tiene una cocina económica muy cerca de una de las puertas secundarias de acceso a Santa Lucía, experimenta un sentimiento de incertidumbre; cree en la posibilidad de tener mejores condiciones de vida gracias a esta decisión, pero también tiene miedo de que le acaben quitando su casa.

Los habitantes de los Reyes han desarrollado tolerancia al ruido de despegue y aterrizaje de los aviones, cada tres o cuatro horas, cotidianamente; dependiendo de las actividades que tenga la milicia, las maniobras incrementan o disminuyen. Los militares, los aviones y su sonido particular son parte del ecosistema. 

Los más viejos ven con optimismo el cambio, no creen que les afecte en nada, todo lo contrario; tienen fe en que les traerá trabajo, no ven en el incremento de actividad aérea un factor para preocuparse: “estamos acostumbrados, para alguien que viva en otro lugar puede ser insoportable, pero para nosotros no”.

En la opinión dividida se refleja la incertidumbre de los habitantes entrevistados; sin embargo, algunos ya se organizan para oponerse y empiezan las declaraciones de afecciones al medio ambiente.

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