La represión tiene cara priista

La represión tiene cara priista
La Secretaría General de Gobierno y sus operadores demuestran su inutilidad para establecer un diálogo y resolver

Haz Valer Mi Libertad es un movimiento de reclamo ciudadano que inició un plantón que lleva más de 90 días frente al Palacio del Poder Ejecutivo del Estado de México. Conformado por madres, hijas y hermanas de personas que se dicen injustamente presas, pide a las autoridades que atiendan sus casos.

Es un claro ejemplo de la indolencia y desatención de un gobierno priista desahuciado por la gente de a pie, la que sufre y no es escuchada. Pero también es una muestra de la podredumbre de las instituciones creadas al amparo de 94 años de gobiernos del mismo régimen.

¿Qué no era un derecho humano el de petición, consagrado en los artículos octavo y  dieciséis constitucionales? Más allá de las razones y circunstancias de cada caso, mínimo la autoridad debe de escuchar y responder si procede o no lo que se solicita, no esconder la cara como un avestruz.

La Secretaría General de Gobierno y sus operadores demuestran su inutilidad para establecer un diálogo y resolver. Pero también se exhiben por su ausencia, al menos, las siguientes instituciones: la Secretaría de la Mujer y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Fiscalía de Justicia y el Poder Judicial. De todas estas se muestran sus carencias y dependencia práctica del Poder Ejecutivo en turno.

Represión

Hace días, ante la desatención, algunas manifestantes iniciaron una huelga de hambre, pero sigue sin haber respuesta; parece que a las autoridades les importa un comino.

Es el colmo que con motivo de “los festejos patrios” se procedió a encapsular a las inconformes, impidiéndoles -a su decir- incluso ir al baño, lo que raya en la represión de la libre manifestación.

La represión tiene cara priista y hay que decirlo para que al menos tal actitud no quede impune en la memoria colectiva.

Ojalá que se fueran todos, que sepan que para la sociedad que se atreve a alzar la voz sirven para dos cosas: para nada y para lo mismo.

Ya se verá si el gobierno entrante tiene un rostro distinto.