La vigencia de las demandas del EZLN, 26 años después

El reconocimiento de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales indígenas sigue siendo una deuda.

Hoy se cumplen 26 años del levantamiento zapatista y las condiciones para los pueblos indígenas, los pueblos pobres, siguen siendo las mismas; los motivos de lucha son vigentes y la organización también 

“HOY DECIMOS ¡BASTA!, somos los herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad, los desposeídos somos millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias”. Primera declaración de la Selva Lacandona, 1 de enero de 1994

Hace 26 años, el 1 de enero de 1994 empezó con la noticia del levantamiento zapatista, el mismo día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC). El ejército indígena enfrentaba al gobierno, cuestionaba el tratado y, sobre todo, reivindicaba demandas de libertad, democracia y justicia para pueblos indígenas.

En un inicio, Carlos Salinas, quien celebraba el proyecto de su sexenio, es decir el TLC, usó los medios para minimizar el alzamiento y tacharlo de una violenta provocación. 

El Ejército Zapatista tenía tomados los municipios de San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas y Ocosingo; había atacado cuarteles militares y había recibido los ataques del las tropas federales enviadas por el gobierno. Los combates duraron algunos días, la presión nacional e internacional hizo que el 10 de enero Salinas anunciara la suspensión de toda iniciativa de fuego en los estados de Chiapas, ofrecía también una amnistía para los involucrados.

En el documento Primera declaración de la selva lacandona, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional indicaba que tenía las siguientes órdenes:

  • Primero. Avanzar hacia la capital del país venciendo al ejército federal mexicanos.
  • Segundo. Respetar la vida de los prisioneros y entregar a los heridos a la Cruz Roja Internacional para su atención médica.
  • Tercero. Iniciar juicios sumarios contra los soldados del ejército federal mexicano y la policía política que hayan recibido cursos y que hayan sido asesorados, entrenados, o pagados por extranjeros, sea dentro de nuestra nación o fuera de ella, acusados de traición a la Patria, y contra todos aquellos que repriman y maltraten a la población civil y roben o atenten contra los bienes del pueblo.
  • Cuarto. Formar nuevas filas con todos aquellos mexicanos que manifiesten sumarse a nuestra justa lucha, incluidos aquellos que, siendo soldados enemigos, se entreguen sin combatir a nuestras fuerzas y juren responder a las órdenes de esta Comandancia General del EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
  • Quinto. Pedir la rendición incondicional de los cuarteles enemigos antes de entablar los combates.
  • Sexto. Suspender el saqueo de nuestras riquezas naturales en los lugares controlados por el EZLN.

La acción de la sociedad civil se hizo notar; algunas izquierdas del país comenzaron a solidarizarse; la presión internacional aumentó y el objetivo de visibilizar la situación de los indígenas, en medio de un gobierno que ya celebrara su entrada al primer mundo, se cumplió. 

Las causas del movimiento eran muy claras: «El hambre, la miseria y la marginación que hemos venido padeciendo desde siempre. La carencia total de tierra donde trabajar para sobrevivir. La represión, desalojo, encarcelamiento, torturas y asesinatos como respuesta del gobierno a las justas demandas de nuestros pueblos. Las insoportables injusticias y violación de nuestros derechos humanos como indígenas y campesinos empobrecidos. La explotación brutal que sufrimos en la venta de nuestros productos, en la jornada de trabajo y en la compra de mercancías de primera necesidad. La falta de todos los servicios indispensables para la gran mayoría de la población indígena. Las mentiras, engaños, promesas e imposiciones de los gobiernos desde hace más de 60 años. La falta de libertad y democracia para decidir nuestros destinos. Las leyes constitucionales no han sido cumplidas de parte de los que gobiernan el país; en cambio a nosotros los indígenas y campesinos nos hacen pagar hasta el más pequeño error y echan sobre nosotros todo el peso de una ley que nosotros no hicimos y que los que la hicieron son los primeros en violar».

Foto: redes.

El diálogo entre los zapatistas y el gobierno se rompió y reanudó varias veces; las prácticas gubernamentales de engaño siempre prevalecieron, incluso cuando el 16 de febrero de 1996 fueron firmados los primeros y únicos acuerdos entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Gobierno Federal; resultado de mesas de trabajo se acordó, en términos generales: 

1. Reconocimiento de los pueblos indígenas en la Constitución y su derecho a la libre determinación en un marco constitucional de autonomía. 2. Ampliar la participación y representación política, el reconocimiento de sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales. 3. Garantizar el pleno acceso de los pueblos indios a la justicia del Estado, a la jurisdicción del Estado y el reconocimiento de los sistemas normativos internos de los pueblos indios. 4. Promover las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas. 5. Asegurar la educación y la capacitación y aprovechar y respetar sus saberes tradicionales. 6. Satisfacer sus necesidades básicas. 7. Impulsar la producción y el empleo. 8. Proteger a los indígenas migrantes

Los acuerdos no se cumplieron, según López Bárcenas, autor del libro Autonomía y Derechos Indígenas en México porque “la clase política se dio cuenta que los Acuerdos de San Andrés iban a ser un obstáculo fuerte para las políticas que vendrían después, en éste último decenio, que son los megraproyectos, es decir, las políticas del gobierno de permitir que el capital nacional y extranjero se vaya apropiando indebidamente de los recursos naturales de los pueblos: del agua, las minas, los conocimientos tradicionales, los recursos biológicos”.

En 2001 la Caravana Zapatista recorrió el país; militantes y asociaciones civiles de todo México se organizaron para recibir a un grupo de zapatistas; la intención era escuchar, hablar, intercambiar experiencias; 15 días de recorridos por el territorio para arribar al zócalo de la Ciudad de México; en el Estado de México la delegación zapatista estuvo el 5 de marzo, en la Plaza de los Mártires, en el Centro Ceremonial Otomí en Temoaya y en la unidad habitacional “Andrés Molina Enríquez” en La Pila, Metepec.

«Al gobierno le digamos todos que es nadie sin el pueblo, si quiere ser representantes que se quite esa cerilla que tiene en los oídos y que se quite esa carnosidad que tiene en los ojos. México no es propiedad privada, México se habita aproximadamente con 100,000 que en ella tiene derecho de gozar y vivir su riqueza con plenitud. Hermanos y hermanas mexicanas: Reiteramos el llamado de contribuir todos para que nuestro México viva sin el parásito solitario que tanto exprime la fuerza de los trabajadores». Discurso del comandante Zebedeo en el zócalo de la ciudad de México.

En el 2005 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional emitió la Sexta declaración de la Selva Lacandona, en la que reiteró su compromiso de cese al fuego y de insistir en la vía de la lucha política con una iniciativa pacífica; no ha dejado de organizar y aprender, de realizar acciones porque las condiciones por las que sucedió el levantamiento hace 26 años no han cambiado.

Hace unos días, se realizó el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que luchan, al que asistieron mujeres de 49 países; en este lugar se habló de la violencia contra las mujeres, de la necesidad de defenderse unas a otras..

«Y más si la mujer es una niñita apenas. La tenemos que proteger y defender con todo lo que tengamos. Y si ya no tenemos nada, pues con palos y piedras. Y si no hay palo ni piedra, pues con nuestro cuerpo. Con uñas y dientes hay que proteger y defender. Y enseñarles a las niñas a protegerse y defenderse cuando ya críen y tengan sus propias fuerzas».

El objetivo del EZLN de visibilizar las condiciones de los pueblos indígenas se logró en un primer momento; la organización y estructura social de las bases, definitivamente, se ha modificado; se ha buscado permanentemente aprender de la experiencia, de lo que sucede, con cada una de las tareas que se organizan en las sociedades establecidas se busca un cambio.

La entrada al poder de Andrés Manuel López Obrador no ha cambiado las perspectivas para la población indígena, en julio de 2018 se desmintió un contacto para dialogar con el gobierno de la Cuarta Transformación; también, posteriormente, el EZLN se ha pronunciado en contra de la construcción del aeropuerto, en solidaridad con los migrantes; los preceptos de la lucha del EZLN sigue vigente.