La figura de participación política que tanto fervor despertó durante el 2015 con el triunfo de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco” en la gubernatura de Nuevo León, disminuyó sensiblemente durante este año, en donde a pesar de haberse registrado a varios candidatos independientes (306) solo 11 lograron un triunfo en esta ocasión. Sin embargo, en las elecciones a Alcaldes, los triunfos siguen siendo muy importantes y simbólicos, por lo que podría reiterar algo que vengo repitiendo desde hace tiempo; los candidatos independientes son más exitosos a nivel local (ayuntamientos) que a nivel estatal o nacional. Bajo esta premisa revisaré con ustedes las reglas de competencia y las propias condiciones a las que tendrán que enfrentarse quienes decidan participar por esta vía para las elecciones del próximo año, para renovar al titular del ejecutivo en la entidad.
Los plazos legales. De acuerdo al Código electoral y al propio reglamento de registro de candidatos independientes, el IEEM deberá publicar la Convocatoria para los interesados en competir como candidatos independientes, entre el 1 y 10 de noviembre, durante este periodo deberán conocer los requisitos procedimentales, formularios y decidir, un día después y hasta el 9 de enero su intención de ser candidato, para que el 15 del mismo mes se autoricen los registros que procedan y a partir de ahí tendrán 60 días para recabar el apoyo ciudadano. Como se aprecia, quien decida esta vía deberá decidirlo al margen de los tiempos de los partidos políticos que aún estarán decidiendo sus procesos internos cuando los Independientes ya habrán sido registrados. Si Juan Rodolfo Sánchez Gómez o cualquier otro, quiere intentar esta vía, francamente han desperdiciado el tiempo y ahora mismo, su papel sería meramente testimonial, si no deciden apostar públicamente por esta vía sin dudas ni ambages y comiencen a fijar en la agenda pública su nombre y propuesta visiblemente y con un despliegue de innovación que recupere el vigor ciudadano.
Los requisitos legales. Además de las formalidades legales que deben acreditar como cualquier otro candidato, los independientes realmente enfrentan un proceso muy complejo, pues en 60 días deberán recabar más de 300 mil firmas en al menos 64 municipios, que representen, cuando menos el 1.5% “de los ciudadanos que figuren en la lista nominal de electores en cada una de ellas”. Requisito casi imposible de cubrir y que seguramente la mitad de los partidos con registro no logran en una elección constitucional. Es decir, a un ciudadano le exigen una carga de representación territorial, que muchos partidos con años de funcionamiento y cientos de millones de presupuesto público, no consiguen regularmente. En el improbable caso de que superen este requisito, aún deberán esperar al 29 de marzo para superar el registro y luego competir básicamente con recursos propios y un apoyo simbólico de la autoridad electoral.
Los procedimientos y limitaciones. Los independientes tiene que hacer mucho más que un partido político en menos tiempo y sin acceso a los tiempos de radio y televisión, pues su participación en campaña es francamente ridícula y no pueden contratar ni comprar como el resto de los actores políticos, esta prohibición que en principio buscaba limitar la participación de actores ajenos a la contienda electoral, ahora se vuelve en contra de los independientes. Mientras que un partido tiene una estructura institucional para comprobar sus gastos y si no los comprueban, como sucedió recientemente en Zacatecas, no se les impide su registro, los Independientes tienen 30 días para comprobarlos de lo contrario no procede su registro. Podría, seguir poniendo acá sus innumerables limitaciones pero baste decir, que todo el sistema electoral está construido para beneficiar a los partidos políticos y aún así, candidatos como el alcalde ganador este año en Ciudad Juárez, quien gozaba de una larga trayectoria en los medios de comunicación y decidió retar a los partidos, gano cómodamente, es decir, a pesar de las limitaciones, si un aspirante goza de reconocimiento público y credibilidad, lo demás depende de una buena estrategia y de un discurso que aproveche la inconformidad instalada en la mayoría de la población, que desconfía como nunca de los partidos políticos y sus candidatos.
Estrategia y pertinencia para competir por la gubernatura. Quien podría ganar por la vía de los Independientes la gubernatura del Estado de México? Frente a las innumerables limitaciones que aparecen en el horizonte para los Independientes, no se puede descartar que sea una vía libre de participación, ahora, las posibilidades de triunfo, serán reducidas porque se requiere una plataforma previa que encabece el descontento, que denuncie, que exhiba al gobierno y a los partidos, que ponga en la discusión pública los vicios de la clase política, tarea que por lo demás está ahí todos los días en los medios de comunicación. Realmente no es difícil advertir que ese espacio opositor está ahí instalado en las redes sociales y que como en este mismo espacio he sostenido, la oposición ha desperdiciado, por razones que solo ellos podrán explicar. Como eso no ha sucedido, entonces lo más previsible es que quien decida participar sea un “ingenuo” con iniciativa, sea propia o estimulada, para lograr el gran propósito del partido en el poder; fraccionar el voto.
Infortunadamente, esta figura tan noble para abrir un canal de descontento popular, puede fácilmente pervertirse por intereses inconfesables que prohíjen a aspirantes que solo tengan el propósito de dividir el voto y ayudar, luego de una pingue negociación económica, a la élite en el poder. Parte de la fórmula está por develarse, en menos de 60 días, sabremos si verdaderamente un líder independiente decide retar al poder público y apuesta por encabezar el creciente descontento por una vía noble o algunos se prestan al juego que desde el poder gustosos pagarían.


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