Lentitud de las autoridades contribuye a la muerte de las mujeres 

  Amanalco, Estado de México; 24 de julio de 2019. Del centro de Toluca a la casa de los padres de Brenda hay una distancia aproximada de 30 kilómetros, más o menos 50 minutos en automóvil; ella desapareció en algún lugar durante ese tiempo de traslado el domingo 14 de julio cuando salió de casa de sus padres y abordó un taxi con dirección a Toluca. La casa paterna de Brenda puede verse desde la carretera que va a Amanalco, se ubica a unos metros del Arco; alrededor de esta y de otras cercanas se alza el maíz que en esta
julio 25, 2019

 

Amanalco, Estado de México; 24 de julio de 2019. Del centro de Toluca a la casa de los padres de Brenda hay una distancia aproximada de 30 kilómetros, más o menos 50 minutos en automóvil; ella desapareció en algún lugar durante ese tiempo de traslado el domingo 14 de julio cuando salió de casa de sus padres y abordó un taxi con dirección a Toluca.

La casa paterna de Brenda puede verse desde la carretera que va a Amanalco, se ubica a unos metros del Arco; alrededor de esta y de otras cercanas se alza el maíz que en esta época del año se encuentra medianamente crecido; sigue puesta la lona que cubrió a tantas personas –quizá más de mil quinientas– que asistieron al velorio de Brenda, también las veladoras y las imágenes religiosas, flores moradas y uvas: color y fruta favoritos de Brenda. 

Brenda tenía 21 años y fue asesinada después de que la desaparecieron, su cuerpo fue hallado en el paraje Agua Blanca, más o menos a 15 minutos del sitio donde abordó el taxi; unos niños que pastoreaban realizaron el hallazgo; el personal de la Fiscalía levantó el cuerpo de noche, a sus familiares, amigos y vecinos no les permitieron ver el cadáver en el sitio, apenas pudieron ver un cuerpo envuelto en una cobija con una bolsa en la cabeza, apenas la punta de sus tenis y una parte de su pantalón.

Escalonadas, las cosas fueron sucediendo: Brenda no llegó a Toluca donde su novio la esperaba; él la llamó y no obtuvo respuesta, recibió un mensaje del teléfono de Brenda, le dijo que se comunicaría al llegar (la hermana de Brenda cree que el mensaje no fue escrito por ella), sus padres fueron al Ministerio Público de Valle de Bravo, les dijeron que quizá Brenda se habría ido con su novio…

Publicaron en redes su fotografía, la buscaron en el cuarto donde vivía en Toluca, la hermana de Brenda intentó hacer la denuncia en la Fiscalía especializada para la investigación de personas desaparecidas, no localizadas, extraviadas y ausentes, la hicieron esperar sin éxito, imprimieron volantes y los distribuyeron, pasaron los días, algunas patrullas del municipio los acompañaron a buscar sin bajarse de la unidad o participar directamente, pasó el tiempo, el Ministerio Público de Valle retuvo al novio de Brenda para interrogarlo.

También pidieron permiso para entrar a algunas casas, hicieron brigadas, buscaron a pie, fueron de Valle de Bravo a Toluca sólo por un sello de recibido, fueron a la Policía Federal, a la dirección de investigaciones. Pasaron los días. Esperaron a las autoridades quienes dijeron que llegarían a apoyarlos pero no lo hicieron hasta el día siguiente, organizaron la búsqueda con vecinos. Pasó el tiempo. Visitaron sitios de taxis, se acercaron a los lugares que les dijeron, la policía envío perros y dijeron que entraron a una casa sospechosa, los familiares fueron al lugar donde hallaron el cuerpo, luego al Semefo, esperaron e identificaron el cuerpo…

Brenda llevaba 27 horas muerta, según el reporte médico: luego del domingo de su desaparición habría sido asesinada hasta el miércoles; el cadáver no presentaba signos de violación ni golpes en el cuerpo, sólo el de la cabeza: traumatismo craneoencefálico, razón del fallecimiento.

Los padres de Brenda muestran en su voz la tristeza, en sus comentarios asoma un profundo conocimiento del carácter y personalidad de su hija asesinada, una evidente cercanía, asocian lo que sucede con lo que sienten: el gatito que llegó a su casa luego del entierro de Brenda, el apoyo de muchos familiares, amigos e integrantes de la comunidad que no les ha permitido pagar gastos funerarios “mi hija se está pagando todo, no nos deja sufrir”; los “hubiera” se dicen como recurso de desesperación, se percibe una impotencia –compartida con Joana, la hermana de Brenda– por la lenta actuación de las autoridades, por el trato desdeñoso, por la limitada ayuda, por los retardados protocolos. 

Hasta el momento de la entrevista las autoridades no habían establecido contacto para señalar algo acerca de la investigación.

Existe la certeza –porque conocidos la vieron– de que Brenda subió al taxi, la descripción –sin retrato hablado hecho por la autoridad– del supuesto taxista; el miedo de la comunidad de que esto se repita y la exigencia de justicia para Brenda y para los casos de desaparición y asesinato –cada vez más frecuentes- que se han presentado en el Estado de México y en el país.  

Lee también: “Hay más de 40 mil desaparecidos en México

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