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Llegan con miedo, con la muerte en la mirada por la falta de oxigeno…

Después de más de nueve meses de salvar vidas, el personal de salud está agotado física y emocionalmente. 

“Ya vienen con mucha dificultad respiratoria. Lo que yo he notado en mis pacientes es el miedo, vienen con mucho miedo. Es como si supieran que se van a morir. En su cara se ve una angustia, un dolor, una tristeza, una desesperación por querer jalar más oxígeno, pero ya no tienen esa capacidad. Hacemos esfuerzos inhumanos, pero muchas veces por la situación que se presenta ya no podemos hacer mucho por ellos”. 

Ese es el testimonio de Jenny Garduño, una enfermera adscrita al hospital municipal de Lerma. Jenny establece el primer contacto con personas sospechosas de estar infectadas de covid-19, también se encarga de canalizar los casos más graves a las unidades médicas especializadas. Durante la entrevista, ella manifestó su preocupación frente a la alta afluencia de pacientes con problemas respiratorios. 

Alejandra Díaz, jefa de enfermeras de piso, también labora en la misma unidad que Jenny. Cada día trata de animar al personal de salud a su cargo para que puedan continuar. Pero la gran cantidad de personas infectadas que reciben a diario, más el trabajo incesante de los últimos meses, hacen que el miedo y la frustración estén llegando a su límite. 

“Nos han llegado compañeros ya contagiados y esos nos pone tristes, en depresión. Sin embargo, como personal de enfermería todos los días levantamos ese ánimo hacia el personal: les damos pláticas emocionales para brindar una mejor atención como parte de nuestro compromiso con la sociedad”. 

Al recorrer diversos hospitales, se siente la tensión entre los trabajadores médicos y de enfermería que, diariamente, llegan a sus labores con el temor de que al salir puedan llevar el virus a sus hogares. 

Por eso piden empatía con todos quienes se desempeñan en el sector salud que, desde el comienzo de esta pandemia, no han dejado de cuidar a las personas que llegan a los hospitales infectadas por covid-19. Su labor no cesa, a pesar de que a causa de ese virus hayan perdido a familiares y compañeros. 

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La relajación de las medidas de cuidado ante el covid-19 ha generado que, durante las últimas dos semanas, se presente un repunte de contagios, así como un aumento en la ocupación hospitalaria en el valle de Toluca. De hecho, hasta el 14 de diciembre, los centros médicos de esa zona ya estaban al 90 por ciento de su capacidad. 

En el valle de Toluca, la ocupación del Centro Médico Issemym está al 96 por ciento; las unidades del IMSS ubicadas en Toluca y Metepec se encuentran al 90 por ciento. Al norte del municipio, dos hospitales de atención general están por llegar al 100 por ciento.