Lo mejor del Se dice que…

El PRI es el partido con mayores posibilidades de ganar la gubernatura en 2017. Está muy bien organizado, tiene mucho dinero, el apoyo de la estructura del gobierno, una gran influencia sobre la autoridad electoral y, por si algo faltara, sus adversarios son muy incompetentes y corruptos. Son tales sus condiciones de ventaja que con cualquier candidato ganaría, hasta con una vaca o una ardilla. Es el partido, no el candidato. Mas o menos en 10 meses, a mediados de enero próximo, deberá tomar su decisión y definir a quien lanza, por eso aquellos que quieren no pierden tiempo y
febrero 26, 2016

El PRI es el partido con mayores posibilidades de ganar la gubernatura en 2017. Está muy bien organizado, tiene mucho dinero, el apoyo de la estructura del gobierno, una gran influencia sobre la autoridad electoral y, por si algo faltara, sus adversarios son muy incompetentes y corruptos. Son tales sus condiciones de ventaja que con cualquier candidato ganaría, hasta con una vaca o una ardilla. Es el partido, no el candidato. Mas o menos en 10 meses, a mediados de enero próximo, deberá tomar su decisión y definir a quien lanza, por eso aquellos que quieren no pierden tiempo y están en la búsqueda permanente de apoyos políticos y económicos al tiempo que no pierden oportunidad de estar presentes en los medios de comunicación. La competencia por la candidatura ha iniciado.

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El desarrollo de la infraestructura del Estado de México ha estado bajo control del delmacismo durante la última década. A ese grupo habría que atribuirle los enormes y escandalosos negocios que se han hecho con la obra pública. El sexenio pasado con Alfredo del Mazo González como presidente del Consejo Mexiquense de Infraestructura, y Gerardo Ruiz Esparza en la secretaría de Comunicaciones, se abrieron las compuertas de los negocios gigantes para que sus compañías favoritas, OHL y Grupo HIGA, se llevaran miles y miles de millones de pesos del presupuesto con obras carísimas y no siempre de la mejor calidad.

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Si alguien sabe como se cocinaron esos negocios que ahora indignan a la sociedad y expolian los recursos públicos del Estado de México, son los delmacistas que no se han cansado de entregar negocios a sus amigos, primero desde la administración estatal y ahora desde el gobierno federal.

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Una obra emblemática del estilo del Mazo de hacer negocios es el Circuito Exterior Mexiquense. La entrevista que Carmen Aristegui hizo recientemente al director general de OHL México, Sergio Hidalgo, es más que reveladora. De acuerdo a su propias palabras el presupuesto original de la obra era de 8 mil millones de pesos, pero terminaron autorizándoles 24 mil millones. OHL cobrará al menos 33 mil millones de pesos calculando ganancias al día de hoy, pero podría ser mucho más. Para darse una idea de tal monstruosidad, bastaría recordar que toda la deuda pública es de alrededor 39 mil millones, es decir que el Circuito Exterior Mexiquense equivale casi a un tanto igual del acumulado histórico de créditos que tiene la entidad.

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Que Fernando Zamora sea otomí no es mas que un dato anecdótico. Ha quedado claro que la reivindicación de la población indígena no está entre las causas principales de su gobierno. Considerarlo el Evo Morales de Toluca, es un despropósito, un mal chiste. San Cristóbal Huichochitlán, su tierra natal, está sumida en la miseria y, desafortunadamente, no hay razón para el optimismo de que las cosas cambien en los siguientes 3 años.

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Alguien debería informarle al secretario de Educación, Simón Villar, lo que está sucediendo con las becas para escuelas particulares del programa estrella de la administración Mexiquenses Mejor Preparados. Resulta que desde agosto pasado dejaron de depositar a las tarjetas de los beneficiarios los mil 500 pesos comprometidos. Pasan los meses y la única explicación que atinan a dar a los afligidos padres de familia que no tienen para pagar colegiaturas, es que hubo errores en la captura de base de datos y todos se desfasó. No hay ni para cuando enmienden su error. Esas si son fregaderas.

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Reminiscencias del grupo que disputó hace 12 años la candidatura a Enrique Peña y perdió estrepitosamente, quiere regresar al juego. Sigilosamente se reúnen y planean en la creencia de que ahora tienen una segunda oportunidad para hacerse del poder pleno. Es parte de la nómina derrotada entonces y que se le consoló o cooptó con cargos en la administración pública estatal y en algunas alcaldías. Algunos de aquellos que simpatizaban en 2005 con Isidro Pastor, hoy se reagrupan en torno a las ambiciones de José Manzur. Como crisálida, han mutado de  “Pastormanía” a “Pepemanía”.

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