La exitosa trayectoria del exrector y actual presidente de la Comisión de Derechos Humanos estatal, Jorge Olvera, no puede ser explicada sin el aporte de uno de sus colaboradores más cercanos, Juan Portilla, quien en buena medida le construyó su buena imagen. Inseparables como son, Juan –Juanito, como cariñosamente lo llaman en el medio periodístico– tomó las riendas de la oficina de Comunicación Social de la CDHEM hace un par de días. A ver ahora qué diabluras le deparan.
*
Poco se ha hablado de ellos hasta ahora, pero sin duda se convertirán en personajes del próximo sexenio: se trata de Adrián y Alejandro del Mazo Maza, los hermanos de Alfredo, quien será –parece inevitable– el siguiente gobernador. Hasta abril pasado, Adrián trabajaba en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes con Gerardo Ruiz Esparza; era su director general de Autotransporte federal. Abogado Ibero, es quizá el operador más confiable que tiene Alfredo. Alejandro es Anáhuac, graduado de la licenciatura en administración; el más joven, el más fiestero, es de las relaciones con los “Juniors” de la elite y la mano de Alfredo en el Partido Verde. Desde 2015 es comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas. No hay que perderlos de vista.
*
La relación entre Alfredo del Mazo y Eruviel Ávila es cada vez más tensa y distante. En el equipo del candidato priista se sostiene y aumenta la desconfianza hacia el grupo político que rodea al gobernador saliente. Muchos siguen insistiendo que hubo traición y que se hizo de todo para que Del Mazo perdiera. La gente de Eruviel (alguna, no toda), con cierta sorna, se justifica con la explicación de que “lo único que pudimos hacer fue contener la marea…”. Las cosas no están nada bien, aunque políticamente hagan lo correcto y de dientes para afuera, en público, afirmen que sí.
*
Para Peña es fundamental sentar a su primo en la gubernatura; en ello le va el futuro político, su seguridad jurídica y la tranquilidad personal. Con Del Mazo en la gubernatura, Peña tendrá un asidero, alguien que lo defienda si el PRI pierde la presidencia en 2018 –y ante el riesgo real de convertirse en el primer expresidente procesado por actos de corrupción–. Más que un capricho personal, lo de Del Mazo es un asunto de supervivencia.


Síguenos