No callar

“…el viernes 2 de marzo me trasladé urgentemente de la escuela a la Coordinación, un día antes había recibido mensaje en WhatsApp, la jefa ordenaba que estuviera en su oficina. ”El acoso de la coordinadora ya es muy difícil de sobrellevar, para mi sorpresa, al llegar al lugar, me esperaban tres maestros del sindicato SUMAEM, fueron a ayudarme, ellos sabían lo que me estaba pasando. ”Cuando llegamos a la puerta de su oficina, ella nos miró con menosprecio,  preguntó qué quiénes eran. Mis representantes sindicales se presentaron, dijeron que estarían como testigos presenciales de lo que ahí se trataría. Me
marzo 12, 2018

“…el viernes 2 de marzo me trasladé urgentemente de la escuela a la Coordinación, un día antes había recibido mensaje en WhatsApp, la jefa ordenaba que estuviera en su oficina.
”El acoso de la coordinadora ya es muy difícil de sobrellevar, para mi sorpresa, al llegar al lugar, me esperaban tres maestros del sindicato SUMAEM, fueron a ayudarme, ellos sabían lo que me estaba pasando.
”Cuando llegamos a la puerta de su oficina, ella nos miró con menosprecio,  preguntó qué quiénes eran. Mis representantes sindicales se presentaron, dijeron que estarían como testigos presenciales de lo que ahí se trataría. Me armé de valor y le dije: ‘quiero que estén presentes debido al acoso que desde hace tres años ejerce en contra de  mi persona, al querer  moverme de mi lugar de trabajo’.
”Ella estaba a un lado de la puerta, enojada, y no les permitió la entrada. A mí me dijo que me podía retirar con ellos, a lo que contesté que si era un asunto de carácter técnico, referente a mi trabajo, me quedaba. Con el rostro descompuesto repitió que me retirara, amenazando con levantar un acta de todo lo que estaba sucediendo”. 
Esto lo dice la maestra Guadalupe García Sánchez, promotora de teatro de la escuela primaria Benito Juárez, de Jiquipilco, al referirse a la persecución en su contra de parte de Nadia Elizabeth Cenicero Cuadros, coordinadora de Educación Artística en el Área R006, de la Subdirección Regional de Educación Básica Atlacomulco, cuenta con angustia parte de lo que vive desde hace tres años:
“Al principio decía que me debía mover de mi lugar de trabajo, según ella porque ya llevo muchos años en la escuela y era necesario un cambio; ahora que porque hay rezonificación. Cuando puede, para intimidante me dice que estoy a prueba, que se me dio una oportunidad para permanecer en mi lugar de trabajo, en la siguiente ya no sé por qué será, estoy cansada de las amenazas para dejar mi lugar de trabajo. Asegura que me van a quitar dos días a la semana y me mandará a otras comunidades como Bodo, Santa Cruz Tepexpan o Granjas.
”Hace tres años me ofreció otros lugares en Ixtlahuaca, insistió dándole muchas vueltas, una y otra vez pidió que firmara y le dije: gracias, agradezco el detalle de quererme beneficiar. En tono grosero, como siempre lo hace, dijo: ‘¡no, no! No te quiero beneficiar, las cosas como son (recuerdo que tragué saliva y pensé que ya se iba a poner loca otra vez, es decir histérica); esa vez temblando, le repetí que no me interesaba moverme de mi lugar de trabajo.
– Me vas a firmar un acta en la que yo te estoy informando de la rezonificación y los motivos por los que no accedes- dijo la coordinadora.
– Esto es desgastante, la perjudicada soy yo, deseo que me deje trabajar con mis alumnos, sin las intimidaciones. Sé que me puede quitar mi trabajo en cualquier momento, ya  no quiero recibir gritos, ni agresiones de cualquier tipo. Por eso estoy pidiendo ayuda, he decidido ya no callar, pase lo que pase le pido ayuda al SUMAEM, no me dejen sola, ayúdenme por favor, también soy maestra y trabajo por necesidad”. 
Ciudadano Subsecretario de Educación Básica y Normal, ¿quién protege a Nadia? ¿Por qué tanta impunidad? ¿Qué tiene que pasar para que usted intervenga?

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