Antes de que se vaya Eruviel Ávila debe aclarar por qué ha enfermado las finanzas públicas. Pese a que el objetivo de las transferencias intergubernamentales es el fortalecimiento de la hacienda pública local, en el Estado de México los funcionarios de Eruviel Ávila desfalcan las arcas “en grande”. La Cuenta Pública 2015 permite, entre otras cosas, exhibir la malversación de participaciones federales en el gobierno mexiquense a través de diversos fondos, de los que ya dieron cuenta varios medios de comunicación. Tales como el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA), Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas, Fondo de Aportaciones Múltiples, Proyectos de Desarrollo Regional, Fondo de Infraestructura Deportiva y Cultura.
Sin embargo, el fondo que presentó un mayor daño al erario es el FAFEF (Fondo para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas) con un daño aproximado de mil 254 millones de pesos (27 % de lo auditado). Perteneciente al Ramo General 33, que el gobierno federal destina para apoyar a los estados a aliviar las presiones financieras, para obras de infraestructura, saneamiento financiero y sobre todo para el pago de la deuda pública como es el caso del Estado de México.
En el último informe de fiscalización de la Cuenta Pública 2015, se exhibe el incumplimiento de las obligaciones de transparencia sobre la gestión del fondo, ya que el gobierno estatal no proporcionó a la SHCP tres de los informes previstos por la normativa sobre el ejercicio y destino de los recursos, no reportó los indicadores de los cuatro trimestres, ni publicó los informes trimestrales en el periódico oficial del estado, además de que en las cifras reportadas no existe calidad ni congruencia. Lo más polémico es que al realizar la evaluación sobre los resultados del fondo no fue posible conocer sus debilidades y áreas de mejora, las metas del fondo no se cumplieron, por lo cual se concluye que el gobierno estatal no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos del fondo.
La opacidad en el FAFEF ha sido característica del gobierno eruvielista desde sus inicios. Ya que el criterio económico para la asignación del fondo, es destinar mayores recursos a los estados con el menor Producto Interno Bruto, por alguna extraña razón, desde 2011 el Estado de México tiene preferencia del gobierno federal para recibir una mayor tajada del pastel. Pues aunque produce el 10 por ciento del PIB nacional y es la segunda entidad que más aporta recursos después de la Ciudad de México, en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto es el estado del país que más recursos recibe vía este fondo, al pasar de 3 mil 700 millones de pesos en 2012 a 5 mil 448 millones para 2017.
FAFEF
AÑO
MONTO RECIBIDO
2011
3,509,278,585
2012
3,700,623,875
2013
4,043,900,394
2014
4,534,607,986
2015
4,571,635,826
2016
4,888,507,052
2017
5,448,340,457
Fuente: Elaboración propia, datos de las ministraciones fiscales publicadas en el DOF.
Sin embargo, pese a que las auditorias indican que el fondo en cuestión se ha destinado casi en su totalidad a la amortización de la deuda publica en el periodo 2011-2015, esto no se ha traducido en una reducción de la deuda pública estatal, paradójicamente la deuda mexiquense en vez de disminuir, aumenta. Como muestra contundente, el histórico de la deuda subnacional de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, revela que la deuda pública del Estado de México era de 38,195 millones de pesos en 2011 y al año 2016 pasó a ser de 42,575 millones de pesos. Cada año el monto del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas para el Estado de México es mayor, pero de manera paralela la deuda crece.
DEUDA PÚBLICA ESTADO DE MÉXICO
AÑO
MONTO
2011
38,195.90
2012
39,929.30
2013
39,622.30
2014
39,507.30
2015
41,697.90
2016
42,575.40
Fuente: Secretaria de Hacienda y Crédito Público
Esto se debe a que el desvío de recursos por parte del Gobierno del Estado de México opera en dos formas: el jineteo de recursos y una aparente amortización de la deuda pública mediante el pago de créditos.
La primera, apunta al jineteo de recursos como modus operandi de la Secretaria de Finanzas del Gobierno del Estado de México, ya que desde 2013 hasta la fecha, recibe los recursos del FAFEF a través de la Tesorería de la Federación, pero no cuenta con una cuenta bancaria específica para el control y manejo de los recursos, realiza transferencias a otras cuentas bancarias donde se manejan otros recursos estatales, pero al final del año no proporciona el monto de los intereses generados en esas cuentas, ni documentación del ejercicio de los mismos, lo que dificulta la identificación de los recursos y su fiscalización.
Incluso, en 2012 aunque originalmente si se contó con una cuenta bancaria específica para la recepción de los recursos del fondo, finalmente gobierno estatal no envió a la SHCP los reportes “Formato Sobre Aplicaciones de Recursos Federales a Nivel Fondo”, del primer, segundo y cuarto trimestre de 2012, tampoco los publicó en la gaceta oficial, ni los puso a disposición del público en general, por lo que no se reportó la diferencia entre el monto de los recursos transferidos y los erogados.
La segunda forma, tiene que ver con una “aparente” disminución de la deuda pública, pero cuyo porcentaje de disminución no se comprueba o no coincide. En el ejercicio fiscal 2012, el Gobierno del Estado de México ejerció recursos por 3,700, 623.9 miles de pesos para el saneamiento financiero, destinados al pago de 16 contratos de deuda pública directa, los cuales según el dictamen presentaron una disminución de su saldo al 31 de diciembre de 2012, respecto al registrado a la misma fecha del año inmediato anterior, pero no se menciona cuál es el porcentaje que disminuyó, ni a cuánto dinero correspondió. De los recursos del FAFEF asignados en 2013, se aplicaron 4,043,900.4 miles de pesos para el pago de la deuda pública directa, es decir, el 100 por ciento de los recursos asignados al fondo, sin embargo, eso no se reflejó en una disminución considerable de la deuda pública respecto al registrado a la misma fecha del año inmediato anterior, cabe mencionar que la deuda publica en 2012 era de 39,929 millones de pesos y en 2013 pasó a 39,622.30 millones de pesos, una diferencia casi imperceptible. En 2014 se presume que el GEM aplicó 3,940,726.2 miles de pesos para pagar 24 contratos de deuda pública directa, representando una disminución del 24.1 % al 31 de diciembre de 2014, respecto al registrado a la misma fecha del año inmediato anterior, sin embargo al hacer la estimación la cifra no coincide ya que es mucho menor, pasando de 39,622 millones de pesos en 2013 a 39,507 millones de pesos en 2014.Finalmente en el ejercicio de 2015, sólo se ejerció el 72.6 % de los recursos asignados al saneamiento financiero, situación que según el dictamen contribuyó a la amortización de la deuda pública estatal pero se desconoce el monto, lo cierto es que para el 2016 no sólo no disminuyó, sino que pasó de 41,697 millones de pesos en 2015 a 42,575.40 en 2016.
Como se puede inferir el pago de la deuda pública mexiquense es un mito que no se comprueba y un jugoso negocio para el Gobierno de Eruviel Ávila, casi seis años de gestión no han abonado a su disminución, probablemente la estrategia a seguir sea que la deuda pública no desaparezca, pero que si aumente de manera paulatina. Porque de desaparecerla, ya no habría dinero destinado para el FAFEF, y no habría maniobra para el jineteo, desaparecerían las ganancias para los funcionarios y el Estado de México dejaría de ser el hijo prodigo del Gobierno de Peña Nieto.



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