Ofrecen en Ozumba caro obsequio a gobernadora; ley impide aceptarlo

El alcalde Ricardo Valencia, anunció que empleados municipales cooperaron para regalar a Delfina Gómez un traje de chinelo valuado por un artesano en no menos de 100 mil pesos. La gobernadora no lo había recibido; la normativa impide conservarlo como obsequio personal por razón del cargo
octubre 13, 2026

El alcalde de Ozumba, Ricardo Valencia Valencia, anunció que trabajadores de su administración cooperaron para regalar a la gobernadora Delfina Gómez un traje de chinelo. La pieza, valuada por un artesano local en no menos de 100 mil pesos, quedó pendiente de entrega porque la mandataria canceló su visita al municipio. Pero el ofrecimiento tiene un límite legal: no puede aceptarlo para incorporarlo a su patrimonio personal por razón de su cargo.

Valencia dio a conocer el regalo el lunes 12 de octubre, durante la apertura de la campaña invernal de vacunación, con presencia de autoridades de salud federales y estatales.

“Todos los empleados de la administración se cooperaron para mandar a hacer el traje”, afirmó el presidente municipal del Partido Verde Ecologista de México.

La gobernadora había cancelado su asistencia la noche anterior, informó el edil. Al concluir el acto, Amaqueme lo consultó sobre el obsequio. Valencia identificó al confeccionista, pero dijo desconocer cuánto había costado. Adelantó que buscaría una oportunidad para viajar a Toluca y entregarlo personalmente.

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Un traje valuado en al menos 100 mil pesos

La prenda fue elaborada por Héctor Andrade Cortés, conocido como “Vocho”, artesano de Ozumba. Para conocer su valor, Amaqueme entrevistó a Ignacio Andrade, tío del confeccionista y también dedicado a elaborar esta indumentaria en la región de los Volcanes.

Ignacio estimó que el traje destinado a la gobernadora no cuesta menos de 100 mil pesos. Esa cantidad corresponde a su valoración: el precio efectivamente pagado no fue precisado por el alcalde.

Explicó que confeccionar un traje requiere, en promedio, alrededor de 15 días. Entre sus componentes mencionó terciopelo de primera calidad, lentejuela, marabú y peluche, además de la máscara y el sombrero.

¿Qué establece la ley?

El artículo 7, fracción II, de la Ley de Responsabilidades Administrativas del Estado de México y Municipios establece que los servidores públicos deben conducirse con rectitud, sin utilizar su cargo para obtener beneficios personales ni buscar o aceptar dádivas, obsequios o regalos.

El artículo 41 dispone que, cuando reciben gratuitamente un bien no solicitado con motivo de sus funciones, deben informar inmediatamente a la Secretaría de la Contraloría o al órgano interno de control y ponerlo a disposición de las autoridades competentes en materia de administración y enajenación de bienes públicos.

Estas obligaciones están recogidas en el acuerdo estatal sobre recepción, registro y disposición de obsequios, publicado el 30 de enero de 2020. La restricción deriva del vínculo entre el regalo y el cargo público; esas disposiciones no establecen un precio mínimo para activar la obligación.

Por ello, recibir físicamente la pieza para canalizarla conforme al procedimiento institucional es distinto de aceptarla como propiedad personal.

Un destino público para la artesanía

El acuerdo establece que los bienes no perecederos deben remitirse dentro de los cinco días naturales siguientes a su recepción. También contempla que los bienes históricos, artísticos o arqueológicos se pongan a disposición de la Secretaría de Cultura, que determinará lo procedente.

Si el traje se clasifica como bien artístico, ese mecanismo permitiría preservar su valor cultural sin convertirlo en un beneficio privado para una autoridad.

Valencia presentó el ofrecimiento como un regalo que llevaría personalmente a Toluca, pero no mencionó el procedimiento al que tendría que sujetarse. Tampoco precisó cuánto reunió la cooperación, cómo se organizó ni qué cantidad aportó cada trabajador.

Hasta lo reportado por Amaqueme, el traje no había sido entregado. La información disponible tampoco acredita que Delfina Gómez lo hubiera aceptado.

El reconocimiento puede encauzarse mediante una donación institucional formalizada o, si se entrega por razón del cargo, mediante el registro y disposición que establece la normativa. Declinarlo como regalo personal sería cumplir la ley. Darle un destino público permitiría conservar la pieza y reconocer el trabajo de su autor.

Fuente original: Amaqueme

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