Omisiones del Estado empobrecen más a los maestros

  Que lejos han quedado los tiempos en los que el sueldo del maestro alcanzaba para mantener a su familia, con limitaciones garantizaba una vivienda si no con lujos si habitable, al menos un baño completo, su cocina, sala, comedor y recamaras; mandaban a sus hijos a la escuela cubriendo sin muchas dificultades los montos para útiles escolares, uniformes, traslado, cooperaciones obligatorias, disfrazadas hoy en aportaciones voluntarias a las asociaciones de padres de familia, así como requerimientos diarios para cumplir con tareas escolares, que se transforman en un gasto permanente de los hogares magisteriales. Se compraba sin mucho problema el
octubre 10, 2016

 

Que lejos han quedado los tiempos en los que el sueldo del maestro alcanzaba para mantener a su familia, con limitaciones garantizaba una vivienda si no con lujos si habitable, al menos un baño completo, su cocina, sala, comedor y recamaras; mandaban a sus hijos a la escuela cubriendo sin muchas dificultades los montos para útiles escolares, uniformes, traslado, cooperaciones obligatorias, disfrazadas hoy en aportaciones voluntarias a las asociaciones de padres de familia, así como requerimientos diarios para cumplir con tareas escolares, que se transforman en un gasto permanente de los hogares magisteriales.

Se compraba sin mucho problema el recaudo semanal y una canasta básica que encarece conforme se devalúa el peso, teniendo para comer diariamente al menos una sopa, guisado y hasta un postre;  con una gran optimización del monto del sueldo se tenía para aportar a la deuda familiar por diversos conceptos ─el enganche de un carro, de una casa de interés social, de los zapatos, entre otros que marcan la vida cotidiana de los profesores─, esto ya no es posible al día de hoy, el poder adquisitivo del salario ha disminuido de manera notoria, tema que no interesa mucho al gobierno y a sus funcionarios en asuntos económicos y educativos quienes ocupan esos lugares por determinación unilateral del gobernante en turno, sin importar si son capaces o no para el desempeño de sus responsabilidades, incompetentes en su mayoría han afectado a la sociedad en general.

El maestro es cada día más pobre, en fines de quincena ya no tiene dinero para los pasajes necesarios en el traslado a sus centros de trabajo, la comida ya no es segura en casa, si comen carne una vez a la semana ya fueron maestros afortunados; se enfrentan dificultades económicas para mantener a los hijos en la escuela, entre muchas penurias definidas en la realidad de los docentes a los que se suman agravios diversos de la autoridad educativa.

A manera de ejemplo, si comparamos el salario de un maestro con su equivalente en dólares, simplemente en este año, un profesor titulado, plaza que tienen la mayoría de los profesores recibe un salario integrado mensual de $12,072.40, obtenidos de la suma de cuatro componentes llamados sueldo base ($9203.60), retabulación (($889.70), canasta básica($615.9) y labores docentes ($1363.2) sin considerar los descuentos aplicados, tomando como referente el tipo de cambio del dólar americano en datos del Banco de México, encontramos en enero de dos mil dieciséis una cotización de $17.24 pesos por dólar a inicios del mes, a finales llego a $18.29; 700.25 dólares mensuales de sueldo para los profesores, 23.3 dólares diarios; a finales de ese mes el sueldo disminuyó a 660 dólares, 40 dólares menos y 22 dólares diarios, una verdadera miseria comparado con el sueldo de maestros de otros países del mundo que oscila como mínimo en 100 dólares al día.

De  febrero a mayo la variación se mantuvo entre $17.94 y $18.47 el precio del dólar, el sueldo del maestro en pesos mexicanos no sufrió ninguna variación, tomando el último referente el salario magisterial perdió 7 dólares mensuales más, quedó en 653.6 al mes y 21.7 dólares al día

En tanto en el periodo de primero de junio al 12 de septiembre el tipo de cambio por dólar llego de $18.41 a $18.84, lo que equivale a una nueva disminución del sueldo de los profesores bajando a 640.7 dólares mensuales, 13 dólares mensuales menos y un sueldo diario  de 21 dólares.

Como es por todos conocido, el billete gringo entre el 13 de septiembre al 10 de octubre su cotización promedio fue de $19.50 devaluados pesos mexicanos, afectando a los profesores en una nueva caída de su salario quedando en 619 dólares mensuales y 20 diarios, perdiendo de enero a la fecha 3.3 dólares al día, 99 dólares menos al mes, lo que equivale a una disminución de $1930.50 pesos al mes, esto en lo que va del año; comparado con los años anteriores el salario sigue a la baja sin que el gobierno haga nada para resolver este problema, el discurso de la autoridad respecto al bienestar de sus trabajadores evidentemente es falso, ocupado únicamente para sus comerciales, pero en contra de los maestros.

Ante este panorama desalentador el estado y la autoridad educativa son omisas en cumplir con el mandato del artículo 3 del convenio internacional 131 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ordenando que el salario debe garantizar que se cubran las necesidades de los trabajadores y de sus familias habida cuenta del nivel general de salarios en el país, del costo de vida, de las prestaciones de seguridad social y del nivel de vida relativo de otros grupos sociales ─por ejemplo el sueldo de los funcionarios del gobierno estatal, sin contabilizar las ganancias de sus negocios operados desde el ejercicio del poder público─, considerando los factores económicos, incluidos los requerimientos del desarrollo económico, los niveles de productividad y la conveniencia de alcanzar y mantener un alto nivel de empleo.

Lo que por supuesto no cumple el estado y la autoridad, condenando a los maestros a la pobreza en nuestra entidad, donde no hay ninguna revisión salarial al año, para fortuna del estado los maestros tampoco reclaman esta omisión, se encuentran más ocupados en buscar cómo cubrir las necesidades básicas de alimentación, agravándose la situación cuando no trabajan los dos para la manutención del hogar.

El objetivo de la autoridad es claro, empobrecer al maestro para que no piensen en otras cosas, estrategia encaminada para que los profesores más tarde que temprano sean felices con una  despensa sin importar que sea sólo en tiempos electorales o su incorporación a los programas de México sin hambre, ya en un extremo a los comedores comunitarios que venden en diez pesos la comida completa del día, ante esta realidad ¿dónde queda el discurso de la calidad educativa del gobierno?

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