Pese a denuncias de enfermedades, no hay estudios epidemiológicos en torno al río Lerma

La parte menos investigada es la relación entre los contaminantes y sus efectos en la salud de la población

Por Carlos Pérez

El subdirector de epidemiología del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), Víctor Durán Mendieta, así como otros investigadores han confirmado que no existen estudios epidemiológicos en la entidad, pese a que algunas universidades e instituciones han comprobado la presencia de diversos compuestos cancerígenos en cultivos, animales y personas que están en constante interacción con el río Lerma. 

“Tengo familia en el Barrio de San Pedro, en San Mateo Atenco, y nos manifiestan que ha habido muchos casos de cáncer, no sé si debido a la contaminación, porque desazolvan el río y lo que sacan lo ponen a la rivera y la gente por necesidad siembra; no sé si eso les ocasiona una enfermedad”, cuenta Arturo Campos Sánchez, vecino de Lerma, quien –al igual que otras personas y organizaciones– ha señalado esta problemática.

 

Te recomendamos: Más de 70 empresas sancionadas por incumplir leyes medioambientales en Edomex

 

Al respecto, el doctor Víctor Durán aseguró que antes de la pandemia por COVID-19 ya se había considerado realizar estudios sobre el tema; sin embargo, la emergencia sanitaria modificó los planes y ahora considera complicado retomarlo por la falta de recursos. 

“Si solamente quisiéramos hacer un análisis estadístico no implicaría mucho, pero para saber si existe una relación entre la contaminación del río y los casos de cáncer en la población por las sustancias químicas implicaría un costo importante; porque primero tendrían que estudiarse los tipos de sustancias en el agua, investigar si son cancerígenas, buscar en las instancias como el Instituto Materno Infantil del Estado de México –que cuenta con atención de cáncer– o el Issemym. También tendríamos que establecer una coordinación más estrecha con instituciones como la Comisión del Aagua del Estado de México (CAEM) y la UAEMex”.

Sin embargo, en su explicación, el subdirector no contempla que sí existen numerosos estudios sobre los componentes químicos presentes en el río, cuyas características pueden generar cáncer. 

Presencia de sustancias cancerígenas

Sí existen, está probada la presencia de plaguicidas y de algunos metales cancerígenos. Sí hay presencia de contaminantes cancerígenos [en el agua], está comprobado y eso implica un riesgo, no solo para los humanos, también para los animales. Porque con esa agua se riegan los pastos con los que se alimentan los animales y, a su vez, esos animales sirven de alimento para la población, incluso la de Toluca –esa parte no se conoce muy bien, pero obviamente eso implica un riesgo para las poblaciones–”, aseguró Pedro Ávila, investigador del Tecnológico de Toluca.

El también doctor en Ciencias del Agua señaló que, durante muchos años, instituciones como la UAEMex, el Intituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) y la UNAM ya han realizado este tipo de análisis: “el tema de la calidad del agua ha estado muy estudiado y se sabe que el río prácticamente no cumple con la calidad del agua para el riego, que es el uso que se tiene desde hace muchos años”.

Sin embargo, pese a estos estudios, el investigador considera que la parte menos estudiada ha sido la de la salud: 

“Quizá es la parte que más debilidad tienen los estudios del río Lerma. Hay muchas poblaciones que alarman de problemas de salud asociados al río Lerma, pero hasta la fecha no existe ningún trabajo epidemiológico que pueda relacionar concentración de contaminantes con efectos en la salud. No se ha hecho porque es complicado, es costoso y por alguna situación que desconozco y está fuera de mi alcance no se ha llegado a esos niveles de estudio”, concluyó.

La preocupación aumenta

De acuerdo con el doctor en Ciencias Biológicas Omar Arellano, aunque las sustancias que producen los olores característicos del río pueden afectar a las personas más sensibles, generar alergias y causar problemas dérmicos y en las vías superiores, las sustancias más preligrosas son aquellas con compuestos que no huelen pero están presentes, pues se ha comprobado –con estudios en otros ríos– su influencia en los casos de cáncer. 

“Este es el caso de los bencenos, alquenos y otros derivados de los hidrocarburos que en el río Atoyac y Santiago –en exposición crónica– pueden ser un factor de riesgo para producir leucemias o cáncer. Algunos otros compuestos metálicos –que pueden contaminar los mantos freáticos, pero que también se volatilizan– se han asociado a problemas de insuficiencia renal en las personas que habitan en regiones donde los niveles de contaminación son altos”.

Para el doctor y reconocido investigador, esta es una preocupación que se encuentra en regiones contaminadas como las del río Lerma, a las cuales se les ha llamado infiernos ambientales, que son escasamente atendidos por las autoridades.

 

Te puede interesar: Temascalapa, 51 años como cementerio radioactivo

 

Desafortunadamente el sector salud ha hecho caso omiso de las preocupaciones y denuncias de los habitantes de estos ríos contaminados; porque se pueden atender y hacer acciones de prevención para que esto no derive en una enfermedad”, concluye.

Y es que hasta el momento, de acuerdo con Víctor Durán, los análisis se limitan a la revisión estadística de las enfermedades que se reportan en las 19 jurisdicciones sanitarias del Edomex. En el caso del río, los análisis se restringen a los datos arrojados en las jurisdicciones de Xonacatlán e Ixtlahuaca, en donde sí han detectado mayor presencia de enfermedades asociadas a los ríos contaminados.

“Año tras año, hacemos un análisis de la presencia y comportamiento de las enfermedades. Es evidente que no depende solo del río Lerma lo que tiene que ver con enfermedades gastrointestinales, enfermedades de la piel y respiratorias, pero tiene décadas”.

Por lo pronto, a este tipo de observaciones se han limitado los estudios sobre la presencia de cáncer, sin que se vislumbre una atención adecuada en corto plazo. 

No hay recursos. Tendríamos que retomar lo que ya teníamos proyectado en un momento, que sería hacer un análisis más exhaustivo, quizá llegar a un nivel municipal para poder identificar –en un análisis retrospectivo–cómo se comportan los padecimientos”, concluye el subdirector.

Comparte

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp