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Por piedad, matan en Zacango a elefanta enferma

Toluca, México. 3 de mayo de 2019. El dolor alcanza a todas las especies, y cuando la vida persiste a pesar de esas condiciones, la muerte asistida es una vía amable para terminar con el sufrimiento causado por los padecimientos físicos que llegan y se agravan conforme pasa el tiempo. 

El tiempo y el deterioro físico alcanzaron a Safari, elefante hembra asiático que vivía en el zoológico de Zacango, y que falleció luego de que los veterinarios de dicho parque ecológico decidieran realizarle la eutanasia para terminar con los dolores que su avanzada edad dejó a su paso. 

Los esfuerzos de los médicos que la cuidaban no resultaron suficientes para aliviar las enfermedades crónico-degenerativas que tenía Safari. 

Safari llegó a Zacango en 2014. Provenía de un circo. A su llegada presentaba un diagnóstico de osteoartritis que, a pesar de los cuidados médicos, deterioró al elefante asiático, según información de un comunicado. 

Desde que fue albergada en el zoológico, se llevaron a cabo acciones para mejorar la vida de Safari: se vigiló su dieta, se le integró al programa de Bienestar Animal, comenzó el programa de Enriquecimiento y se promovió la socialización con su compañera Tami, ejemplar que, así como Safari, también llegó del circo. Gracias a la implementación de una dieta especial y un manejo conductual se alcanzaron logros en su relación.

Sin embargo, un endema que empezó en la zona ventral y que se extendió a los miembros pélvicos, a la zona submandibular y perivulvar fue la causa para que Safari iniciara un tratamiento de diuréticos y analgésicos, así como terapia láser y de contraste frío-caliente en las zonas afectadas para la disminución de la hinchazón blanda. Con estas medidas, el endema no proliferó. 

La muerte de Safari afecta a la comunidad zoológica internacional y a la especie porque el elefante asiático se encuentra en peligro de extinción.