¿Qué estamos respirando?

  Hace unas semanas se celebró en Ginebra, Suiza, la Primera Conferencia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre contaminación del aire y salud. En dicho evento nos recordaron cosas que de repente olvidamos, como, por ejemplo, que cada año mueren unos 7 millones de personas en todo el mundo como consecuencia de respirar aire contaminado, el cual es inhalado actualmente por el 90% de la población. En particular, la organización internacional señala al aire contaminado como responsable de enfermedades respiratorias que anualmente causan la muerte de más de 570 mil menores de 5 años en todo
noviembre 30, 2018

 

Hace unas semanas se celebró en Ginebra, Suiza, la Primera Conferencia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre contaminación del aire y salud. En dicho evento nos recordaron cosas que de repente olvidamos, como, por ejemplo, que cada año mueren unos 7 millones de personas en todo el mundo como consecuencia de respirar aire contaminado, el cual es inhalado actualmente por el 90% de la población. En particular, la organización internacional señala al aire contaminado como responsable de enfermedades respiratorias que anualmente causan la muerte de más de 570 mil menores de 5 años en todo el mundo.

El informe que la OMS rindió en el marco de este evento afirma que “los contaminantes microscópicos en el aire pueden deslizarse más allá de las defensas de nuestro cuerpo, penetrando profundamente en nuestro sistema respiratorio y circulatorio y dañando nuestros pulmones, corazón y cerebro”. Hasta un tercio de las muertes por accidentes vasculares cerebrales, cáncer de pulmón, infartos de miocardio y neumopatía obstructiva crónica son debidas a la contaminación del aire, cuyas repercusiones en la salud son mayores entre las mujeres, los niños, los ancianos y los pobres, dice la OMS.

No es nuevo para casi nadie que el tipo de combustibles que empleamos para realizar las actividades cotidianas (cocinar, desplazarse, asearse, producir, etc.) son los causantes de esta mala calidad del aire. Tampoco es nuevo decir que el estilo de vida que hemos naturalizado en la sociedad actual no hace sino incrementar los niveles de contaminación del aire que respiramos.

El que haya sido hasta este año 2018 cuando se celebre la Primera Conferencia Mundial sobre el grave problema de la contaminación del aire es, sin duda, un signo del grado de importancia que se le asigna a este tema. Y ello viene muy bien a colación para recordarnos que Toluca es una de las cinco ciudades con mayor contaminación del aire de todo el país. Estudios de la propia OMS ubican a la capital del Estado de México con índices de polución que superan tres veces lo recomendado por la OMS como aceptable, que son 10 microgramos de partículas suspendidas por metro cúbico. Toluca ha mantenido promedios anuales superiores a 33 microgramos por metro cúbico desde hace varios años. Desde luego que la capital no es el único municipio mexiquense con problemas de este tipo, también “destacan” por su mala calidad del aire la mayoría de los municipios del oriente: Ecatepec, Atizapan, Naucalpan, Nezahualcóyotl, entre otros.

Desde este año la verificación vehicular es obligatoria en los 125 municipios de la entidad, hay esfuerzos –según dicen las autoridades- por modernizar el transporte público, por reducir el uso de carbón y leña, por erradicar la quema de basura a cielo abierto, por controlar las emisiones de la industria, entre otras medidas, pero evidentemente algo no estamos haciendo bien, o se está ejecutando no de la mejor manera, pues el aire que respiramos sigue siendo de regular a malo.

 

 

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