Registro Sindical R. S. 2/2007 (I)

REGISTRO SINDICAL R. S. 2/2007 (I).   Sin lugar a dudas, los hechos que han cambiado la historia del sindicalismo magisterial en el Estado México, en particular en el ámbito de los maestros estatales, han sido los que ha protagonizado el Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM) desde el año 2006.   En sus inicios, para solicitar el registro se ingresó la documental que ordena la ley en el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA), en donde se formó el expediente R. S. 1/2006, instancia desconocida para nosotros en ese entonces, que pronto se
octubre 30, 2017

REGISTRO SINDICAL R. S. 2/2007 (I).

 

Sin lugar a dudas, los hechos que han cambiado la historia del sindicalismo magisterial en el Estado México, en particular en el ámbito de los maestros estatales, han sido los que ha protagonizado el Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM) desde el año 2006.

 

En sus inicios, para solicitar el registro se ingresó la documental que ordena la ley en el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA), en donde se formó el expediente R. S. 1/2006, instancia desconocida para nosotros en ese entonces, que pronto se caracterizó por ser parcial y en defensa del sindicato único existente, contrario a su propia normatividad negó todo, hasta un trato amable, convirtiéndose en el peor enemigo de los trabajadores solicitantes, actitud visible  a partir de sus determinaciones dictadas que integran los expedientes; ante las negativas, se interpusieron los amparos necesarios ante la justicia federal.

 

No acababa de resolverse el primer recurso federal, cuando la embestida brutal de la Subsecretaría General de Gobierno, en un afán proteccionista a la única organización gremial del subsistema educativo estatal, arremetió contra los maestros afiliados constituyentes a finales de abril de 2007, a todos los docentes que aparecían sus nombres en los documentos ingresados al TECA, fueron cambiados de lugar de adscripción, los que laboraban en Toluca fueron adscritos a los lugares más alejados de Ecatepec, Tlatlaya, Chimalhuacán, entre otros; movieron a todos, menos a los integrantes de la directiva, la pretensión del gobierno, según se dijo, fue que los afiliados se espantaran y odiaran a los integrantes del comité electo en 2006.

 

La noche de ese primer agravio queda para la memoria, en las oficinas del SUMAEM corrió lágrimas de impotencia, desesperación y mil sentimientos de reclamos, maestras con sus bebes en brazos pedían que se hiciera lo necesario para regresarlas a su ubicación de origen, madres de jóvenes maestras muy molestas preguntaban el por qué las habíamos engañado, muchas cosas se vivieron en esas largas horas, lo cierto en que no se había engañado a nadie, nos ganó la ingenuidad de pensar que ese gobierno respetaba la ley, sin embargo no fue así.

 

La instancia gubernativa en su primera comunicación con la naciente organización gremial, exigió el desistimiento de la pretensión de formar un nuevo sindicato, amenazó que de no acatar esa orden, los maestros removidos quedarían en esas adscripciones a manera de escarmiento por apoyar la iniciativa, la afrenta duró una semana, los reclamos de los docentes mostraron que no estábamos preparados para resistir los ataque gubernativos, no hubo otra salida, el desistimiento fue firmado en la Subsecretaría General de Gobierno y su personal la ingresó en el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje para el archivo definitivo de ese expediente, nada quedaba por hacer.

 

Las expresiones de júbilo en algunos personajes de esa oficina no se hicieron esperar: “profesor, ya vio que hasta tenemos su escudo”, “el sindicato está a salvo” en referencia al único existente en ese tiempo, entre otros; en ese ambiente y con aires de triunfo indicaron que el regreso de los maestros a sus escuelas, se haría con la devolución del nombramiento en el departamento central del nivel en donde laboraban.

 

Efectivamente así fue, con actitudes hostiles, prepotentes, intimidatorios en todas sus variantes de parte de los titulares de los departamentos de preescolar, primarias, secundarias, media superior, entre otros, recibieron a los maestros agraviados, enfrente de ellos rompían los nombramientos, no faltó quien resaltó que no se metieran ya en esas “pendejadas”, el poder lo detentaban ellos, ordenaron cero comunicación con la directiva del SUMAEM, asegurando vigilancia permanente y seguimiento de lo que hicieran por los supervisores y directores de las zonas y escuelas donde laboraban.

 

El terror y miedo impuesto corrió rápidamente los horizontes y rincones magisteriales, el aire se contaminó con la represión sufrida generando ambientes de escarmiento, vociferadas en voces dominantes con un mensaje común: “El que se quiera portar mal le va a ir igual o peor que a esos maestritos que quisieron hacer otro sindicato, con el gobierno no se juega, los vamos a estar vigilando, aprendan quienes son los que mandamos…”  proveniente de gargantas de supervisores, auxiliares de supervisión, directores escolares, subdirectores y muchos más vinculados directamente con el sindicato único de ese tiempo.

 

A pesar de todo lo instaurado para acabar con la iniciativa de constitución de un nuevo sindicato, no lograron matarla, todo lo contrario, sacando fuerzas de lo que la ley permite, renació con más intensidad ese ferviente deseo, el resultado fue el ingreso al TECA del expediente registrado como R. S. 2/2007, conteniendo el acta constitutiva del SUMAEM de fecha 15 de junio de 2007, de cuyas páginas se escuchan las porras, los gritos de ese “si se puede, si se puede” que ha marcado la transición sindical y muestra el otro perfil de los maestros estatales, de ese maestro que está al frente de sus alumnos y nunca a la zaga, de ese buen maestro que quieren los padres de familia para sus hijos, estableciendo la gran diferencia con aquellos que solo quieren suspender clase aún en tiempos de contingencias difíciles, como los ocasionados por el temblor del 19 de septiembre de 2017.

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