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Salario Rosa es el principio, “seguiremos hasta que todas las personas trans gocemos de todos nuestros derechos”: Tanya Vázquez

En entrevista, la activista habló sobre las deudas que faltan por saldar con la población trans, de la necesidad de tipificar los transfeminicidios y de sensibilizar a la sociedad

A cinco años de la creación e implementación del Salario Rosa en el Edomex —un programa social que busca mejorar las condiciones de vida de las mujeres mexiquenses, atendiendo los rubros de ingresos, alimentación y vivienda—, apenas el 18 de julio de este año una mujer trans logró acceder a este beneficio, hecho que abre el camino para que esta población también pueda acceder a él.

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¿Qué representa este avance para las mujeres trans del Estado de México?, ¿cuáles son los asuntos pendientes que aún deben resolverse para garantizarles una vida digna?, ¿cómo sensibilizar a una sociedad que se resiste a incluirlas, a contratarlas, a pesar de contar con los perfiles para desempeñarse en puestos gerenciales? Sobre estos temas conversamos con Tanya Vázquez, mujer trans, activista e integrante de las Mujeres Trans Famosas Toluca y Aliados, y estas fueron las respuestas que comparte con AD Noticias.

No había Salario Rosa para ellas porque no les reconocían su identidad

Cuando le pregunté a Tanya Vázquez por el proceso para acceder al Salario Rosa, antes que otra cosa, ella se refirió al momento en que la primera beneficiaria trans acudió al Registro Civil de su localidad a tramitar una nueva acta de nacimiento.

En el Estado de México, la población trans tuvo derecho a una identidad jurídica hasta el 20 de julio del año pasado, cuando las y los diputados locales aprobaron la Ley de Identidad de Género, que una persona que decide cambiar de género también pueda modificar su acta de nacimiento acorde con su identidad. Este fue el primer paso para garantizar, legalmente, los derechos de ese sector.

Luego de obtener su nueva acta, continuó la activista, su compañera pudo obtener un INE con su nuevo género y nombre, y se le expidió una nueva CURP; después ingresó a la página de la Secretaría de Desarrollo Social, consultó las bases que destacan como requisito indispensable el ser una mujer mexiquense.

¿Y qué pasa con estas mujeres trans que vienen de otros estados de la República, [pero] que han vivido toda una vida en la entidad mexiquense y que no pudieron acceder a otro derecho humano [la identidad]?”, se preguntó Vázquez. Luego contestó que ya se encuentran viendo la manera para que las mujeres trans que demuestren que han cumplido con sus obligaciones como cualquier otro ciudadano, han pagado sus servicios puedan acceder a este beneficio.

El derecho a la identidad solo fue un primer paso

Tanya Vázquez también habló sobre la intervención de Guadalupe Ortega, subdirectora de Inclusión Laboral, de la Secretaría de Desarrollo Social, para proyectar un estudio estadístico que dé cuenta del nivel de vulnerabilidad en el que se encuentran las mujeres trans, “porque el Edomex es el segundo estado más peligroso para nosotras”, apuntó.

Además, les ofrecerán un taller de empoderamiento para “darles las armas para poder ofertar más y mejores oportunidades laborales”; así como capacitación para emprender algún negocio, “para que sigan profesionalizándose en algún rubro laboral”.

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Si bien contarán con espacios de capacitación, para esta población todavía es complicado acceder a espacios donde puedan desenvolverse en el ámbito profesional. Por eso se acercarán al sector empresarial al que buscan sensibilizar con la esperanza puesta en que las oportunidades para las y los trans se abran, dignamente, claro. Tanya enfatiza en la dignidad porque, antes de la Ley de identidad de género, las personas trans que lograban tener un empleo padecían descalificación en el entorno laboral, uso deliberado y malintencionado de pronombres —como él en lugar de ella y viceversa— y la resistencia de las y los empleadores para aceptar la vestimenta acorde a la expresión de género.

¿Cómo sensibilizarnos?

Para eso tendríamos que reeducar a la población, a las y los empleadores y quitar de la mente estos estigmas que solamente cosifican nuestro cuerpo, o que solo servimos para estilistas, para trabajo sexual, para cocineras, ¡no! Hay muchísimas mujeres trans preparadas, pero lamentablemente no son contratadas”.

Cuando habla de reeducación, sensibilización e inclusión, Tanya Vázquez no se refiere a las cuotas arcoíris que cumplen los partidos políticos durante las campañas electorales para que el INE les permita participar. Ella se refiere a que la población trans verdaderamente ocupe espacios en los ámbitos laborales y políticos, a que se les respete, a que no se les utilice.

¿Y qué deudas tenemos con ustedes?, pregunté.

“Aún son varias. Una de ellas es que haya reconocimiento para las infancias y para las adolescencias trans, porque las personas trans no nacemos a los 18 años. Otra de las deudas es la tipificación de crímenes de odio hacia nuestro sector trans, porque a las mujeres trans nos matan con saña, con odio por identidad de género y nadie dice nada, de ahí la importancia de que se tipifiquen como transfeminicidios y no como feminicidios. Además, sigue pendiente la capacitación y sensibilización a todas las instituciones de gobierno para que podamos tener un trato digno como cualquier otro ciudadano.

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Hasta que todos los derechos sean para todas, todos, todes  

“¿Qué sigue para nosotras? Sigue seguir haciendo incidencia política, activismo siempre, pacíficamente y presencialmente, como hasta el día de hoy lo hemos venido haciendo. Seguiremos tocando puertas hasta que todas las personas trans podamos gozar de cada uno de nuestros derechos humanos como lo marca la Constitución.

Tanya Vázquez también dijo que seguirán apoyando los movimientos feministas, pero sin colonizar el movimiento de las mujeres, aclaró: “sabemos su lucha que han llevado por muchísimos años. Nosotras lo único que hacemos por empatía es arropar su lucha contra esa conducta machista y misógina que, al final del día, nos segrega y asesina por separadas”.

Al término de nuestra conversación, Tanya mencionó a las instituciones “que paguen las múltiples deudas que tienen con nuestra población; que tengan presente esta agenda de vanguardia y progresista para que todas, todos seamos iguales sin distinción alguna y que juntas, juntos y juntes luchemos por una sociedad más igualitaria, libre de estigmas y de prejuicios”.