Sálvese quien lea

  Paprika Leer a Yasutaka Tsutsui es como poner a cocer a Borges con Kurt Vonnegut a fuego lento, y luego ponerles una pizca de una tragicomedia estilo Pirandello; esta afirmación se refrenda con los galardones que ha obtenido, entre los que destacan el Izumi Kyoka, el Tanizaki, el Kawabata (estos dos últimos, de mis autores nipones favoritos, uno ganador del Nobel de literatura), además del Premio de Ciencia Ficción de Japón, en 1992. Una cosa bárbara, diría yo; y, para distopías bárbaras, irreverentes y jugosas, nada como su novela “Paprika”. En esta obra se narra la historia de la
septiembre 30, 2018

 

Paprika

Leer a Yasutaka Tsutsui es como poner a cocer a Borges con Kurt Vonnegut a fuego lento, y luego ponerles una pizca de una tragicomedia estilo Pirandello; esta afirmación se refrenda con los galardones que ha obtenido, entre los que destacan el Izumi Kyoka, el Tanizaki, el Kawabata (estos dos últimos, de mis autores nipones favoritos, uno ganador del Nobel de literatura), además del Premio de Ciencia Ficción de Japón, en 1992. Una cosa bárbara, diría yo; y, para distopías bárbaras, irreverentes y jugosas, nada como su novela “Paprika”.

En esta obra se narra la historia de la Dra. Atsuko Chiba, una psicóloga especializada que tiene la capacidad de introducir su conciencia en los sueños de sus pacientes, todos ellos sufridores de alguna enfermedad mental. Pero, como este tipo de tratamiento aún no está legalmente clasificado, debe asumir un “alter ego”, el cual se denomina Paprika.

La capacidad de introducirse en los sueños resulta por demás interesante, pero también peligrosa; si eres capaz de modificar la psique de una persona, puedes traumarlo de por vida, o incluso volverlo loco permanentemente…

En el prólogo de la novela, Fernando Iwasaki dice: “‘Paprika’ es una novela de 1993, y por lo tanto, anterior a filmes como ‘Matrix, ‘Avatar’ u ‘Origen’, donde las aventuras oníricas de los soñadores son monitorizadas por sofisticados equipos de científicos. Sin embargo, todos los elementos fantásticos de aquellas películas ya estaban presentes en ‘Paprika’, una novela llena de guiños a Philip K. Dick, Robert Sheckley, Isaac Asimov e incluso a los cuentos mesméricos de Edgar Allan Poe, aunque el humor negro y muchas veces bestial de ‘Paprika’ nos salva de ser sublimes durante más de tres páginas”.

Como ven, no mentí cuando dije que era una cosa sabrosa, sabrosa.

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