Sálvese quien lea

    Los asesinos   Nadie duda de la trascendencia de Ernest Hemingway. En lo que sí hay discordia: si es mejor en el relato breve o en la novela. A mí me gustan por igual “Por quién doblan las campanas” y “El viejo y el mar” que “Padres e hijos”, “Las nieves del Kilimanjaro” o “Los asesinos” (cuento que da título a la antología de la que quiero hablar hoy), del cual dice Mario Vargas Llosa que es “ejemplo de economía narrativa, texto que es como la punta de un iceberg, una pequeña prominencia visible que deja entrever en
enero 2, 2019

 

 

Los asesinos

 

Nadie duda de la trascendencia de Ernest Hemingway. En lo que sí hay discordia: si es mejor en el relato breve o en la novela. A mí me gustan por igual “Por quién doblan las campanas” y “El viejo y el mar” que “Padres e hijos”, “Las nieves del Kilimanjaro” o “Los asesinos” (cuento que da título a la antología de la que quiero hablar hoy), del cual dice Mario Vargas Llosa que es “ejemplo de economía narrativa, texto que es como la punta de un iceberg, una pequeña prominencia visible que deja entrever en su brillantez relampagueante toda la compleja masa anecdótica sobre la que reposa y que ha sido birlada al lector. Narrar callando, mediante alusiones que convierten el escamoteo en expectativa y fuerzan al lector a intervenir activamente en la elaboración de la historia con conjeturas y suposiciones es una de las más frecuentes maneras que tienen los narradores para hacer brotar vivencias en sus historias, es decir, dotarlas de poder de persuasión”.

En dicho libro, hay cuentos formidables y otros no tanto, pero no me cabe duda de que “Los asesinos” es una verdadera joya. Sólo por él vale la pena leer el libro completo.

García Márquez afirma que fue en los cuentos donde Hemingway demostró sus mejores vetas, en los que se somete “a un dominio técnico severo”, y donde alcanzó la gloria. Puede ser. Yo prefiero seguir disfrutando de sus novelas y relatos por igual. Lo cual, desde luego, recomiendo a cualquiera que quiera acercarse al mayor exponente de la “generación perdida”.

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