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Par de reyes Aunque no goza de la fama de otros autores mexicanos, Ricardo Garibay fue “un magnífico narrador, el autor de dos novelas de veras intensas y notables: ‘Par de reyes’ y ‘La casa que arde de noche’”, como señala Juan José Reyes, y la primera de las mencionadas cumplió poco más de treinta años de su publicación original; por ello, quisiera detenerme a hablar de ella. Garibay reconoce que le tomó alrededor de 26 años que cuajara esta novela (la cual fue, originalmente, un guión cinematográfico), la historia de dos niños cuyo padre es asesinado frente a ellos;
junio 25, 2016

Par de reyes

Aunque no goza de la fama de otros autores mexicanos, Ricardo Garibay fue “un magnífico narrador, el autor de dos novelas de veras intensas y notables: ‘Par de reyes’ y ‘La casa que arde de noche’”, como señala Juan José Reyes, y la primera de las mencionadas cumplió poco más de treinta años de su publicación original; por ello, quisiera detenerme a hablar de ella.

Garibay reconoce que le tomó alrededor de 26 años que cuajara esta novela (la cual fue, originalmente, un guión cinematográfico), la historia de dos niños cuyo padre es asesinado frente a ellos; una historia que crece como la sed de venganza que la madre inculca en sus retoños, contratando a un pistolero para que les enseñe a disparar, y resarcir así a su progenitor.

“Su inteligencia narrativa se mantenía en un primer grado sensible y sensitiva pero rara vez saltaba, hacia la purificación de la invención, hasta encontrar el vuelo. Menor que Carlos Fuentes y mayor que Luis Spota, literariamente se encontraba también entre ambos y, si bien tenía el impulso mimético del novelista obsesionado por el espejismo del poder, carecía de la pirotecnia e inventiva verbales del autor de ‘Cristóbal Nonato’. De otro lado, hay que decir que Garibay no sólo dominaba el arte de escribir: su oficio concienzudo apenas disimulaba el placer que le producía escribir, encontrar el giro certero y feliz, atinar, por así decir, con una bala de plata”, registra Adolfo Castañón, aunque no estoy del todo de acuerdo: la estructuración de los diálogos, que recuperan fidedignamente la oralidad de los arrieros y los vaqueros, de la gente del norte, no tendrán inventiva, pero vaya que rebozan pirotecnia verbal.

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