Se dice que

    Con la última entrega de la serie Narcos en Nexflix y las relevaciones en el juicio del “Chapo” Guzmán en New York y las muertes repentinas de figuras del crimen organizado, se construye en estos días la conversación en el país, por eso sería oportuno traer al recuerdo como durante más de una década al Estado de México llegaron a refugiarse los capos más temidos: el mismísimo Chapo y sus hijos, los hermanos Beltrán Leyva, “La Barbie”, “El Indio” y las cabezas de “Los Zetas” y “La Familia”. Capítulo negro, negrísimo, de la historia local del que se
noviembre 20, 2018

 

 

Con la última entrega de la serie Narcos en Nexflix y las relevaciones en el juicio del “Chapo” Guzmán en New York y las muertes repentinas de figuras del crimen organizado, se construye en estos días la conversación en el país, por eso sería oportuno traer al recuerdo como durante más de una década al Estado de México llegaron a refugiarse los capos más temidos: el mismísimo Chapo y sus hijos, los hermanos Beltrán Leyva, “La Barbie”, “El Indio” y las cabezas de “Los Zetas” y “La Familia”. Capítulo negro, negrísimo, de la historia local del que se habla muy poco y se ha escrito nada, pero lo debemos tener presente, no olvidarlo, porque justo allí una de las causas de la inseguridad que hoy padecemos.
 

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Parecería de película, pero mientras la DEA lo buscaba por todo el mundo, como uno de los involucrados en la muerte de su agente Kiki Camarena, el ex comandante de la Policía Judicial Federal –al que se acusó de permitir la fuga de Rafael Caro Quintero a cambio de un soborno-, Armando Pavón Reyes encontraba refugio en la policía auxiliar –hoy CUSAEM-, contratado como comandante de la región 17 de Tlalnepantla en 2001, un año después de que Arturo Montiel tomara posesión como gobernador. Tuvo que ser la propia agencia gringa antidrogas en 2006 -ya con Enrique Peña como gobernador-, la que lo que descubrió y pidió su arresto para extraditarlo. Un asunto de dimensiones escandalosas pero que extrañamente pasó casi desapercibido.

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Tampoco debería olvidarse que Luis Manuel Becerril Mina, director de la Policía Ministerial, en tiempo del Procurador de Justicia, Alberto Bazbaz , hoy continúa recluido en una prisión de máxima seguridad acusado de haber brindado protección en el Estado de México a Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, quien por cierto terminó siendo detenido en uno de sus refugios-santuario en Lerma.
 

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El propio testigo estrella contra “El Chapo”, Reynaldo “El Rey” Zambada, que ha cimbrado con sus testimonios en el juicio, tenía su rancho de descanso “Los Bañitos” en el sureño municipio de San Simón de Guerrero. Justamente ese criminal que ha aceptado hablar para salvarse, sabe mucho de las actividades del crimen organizado en el Estado de México, por eso hay nerviosismo en algunos personajes locales por el miedo a que resulten exhibidos por “El Rey”

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Remontándose todavía más atrás, el primer sinaloense asociado al narco que llegó al Estado de México, fue nada menos que el ex gobernador Rodolfo Sánchez Celis, el padrino de Miguel Ángel Félix Gallardo. A Sánchez Celis lo trajo como delegado de programas agropecuarios, su amigo el profesor Carlos Hank González.

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Celebrar los primeros 29 fue estimulante. Gracias una vez más. Nos vemos en los 30 que empiezan desde hoy.

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