En el imaginario popular Sinaloa, Tamaulipas y Jalisco, están llenos de narcos; en Chiapas y Guerrero, abundan los guerrilleros; y, el Estado de México, es territorio de puros políticos ladrones. La fama pública de la clase política mexiquense está por los suelos, en general la de todo el país, pero la de aquí más todavía. No se salva la izquierda, la derecha ni el mentado centro, para la gente todos son iguales, claro con sus muy honrosas excepciones. En el pueblo la reflexión es clara: la crisis de bienestar no es por falta de riqueza natural, ni de esfuerzo popular, es resultado de los pésimos gobiernos de esos políticos detestables.
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La llamada sociedad política mexiquense después de tenerlo casi todo, se quedó prácticamente sin nada o con muy poco. Controló los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del país, los gobiernos en los estados, los negocios. Pasarán décadas, quizá siglos para que vuelva a repetirse. Por eso, a esa élite le entusiasma tanto que la ex regidora de Tlalnepantla, ex diputada local, ex senadora y actual legisladora federal, Laura Rojas, haya sido colocada como presidenta de la Cámara de Diputados. Igual subió el ánimo del derrotado priísmo-peñismo, el espacio dado a Ricardo Aguilar como secretario de Organización del CEN. Mexiquenses en primera posición en la política nacional quedan muy pocos.
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En San Mateo Atenco todo mundo habla sobre el escandaloso enriquecimiento del reelecto alcalde priísta, Julio César Serrano González. La prosperidad económica del presidente, lo mismo cuentan en la iglesia que en los mercados o en las oficinas, coincide con el boom inmobiliario del municipio. La mano que roba se puede ocultar, la que gasta no, y las historias de la vida de millonario que supuestamente se da, rayan entre lo absurdo y lo fantástico. Que se sepa hoy, no hay investigación de autoridad alguna, las cosas no pasan, al menos hasta hora, del chisme grande del pueblo chico.
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Faltan unas cuantas semanas para la renovación de la dirigencia estatal del PRI y las cosas siguen muy calmadas. Hay cierta tensión, pero no más allá de que la que todo proceso de cambio genera. Sobre los aspirantes a la presidencia se habló poco, casi nada, podría decirse que en la base hay cierto distanciamiento o desinterés. La única que se ha atrevido a decir claramente con todas sus letras que sí quiere, que le gustaría quedarse, es Alejandra del Moral. Al director del DIF, Miguel Ángel Torres, muchos lo proponen, pero él ha guardado silencio. Juan Pedro García parecería que quiere, pero tampoco se ha definido. El PRI está en crisis, se nota.
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Gerardo Noroña ha regresado a la tierra donde inició su carrera política, el Estado de México. Pasó algunos días de la semana anterior en municipios del sur hablando en público y privado con pequeños grupos. Es una activista profesional con muchos kilómetros recorridos en la política. Como antes lo hizo en Texcoco, ahora en Sultepec y Texcaltitlán, Noroña alienta el cambio en MORENA “para sacar a los caciques”, dice en franca referencia al senador Higinio Martínez.
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