En la arquidiócesis de Toluca se vive una tensa calma. La embestida contra el arzobispo Francisco Javier Chavolla Ramos ha bajado de tono, pero no de intensidad. Un poderoso grupo de laicos con mucho dinero e influencias en la curia presionan para sacarlo. Algo sucede y no está claro qué es.
*
Siempre discreto, alejado de los candiles de los medios y de la hoguera de la grilla, el secretario de Movilidad, Luis Gilberto Limón Chávez, está dedicado a trabajar y a entregarle buenos resultados a su jefe el gobernador. No como otros a quienes la fiebre sucesora ha enfermado al grado de casi inutilizados. Limón es el hombre al que Del Mazo encargó las obras de conectividad del AIFA que correspondían al Edomex. Lo hizo bien y sin la necesidad de aplausos. Es un muy buen técnico, quizá de los mejor del gabinete.
*
Ojalá el secretario de Medio Ambiente, Jorge Rescala, se dé una vuelta por el Parque Bicentenario de Metepec –lo tiene justo enfrente de su oficina– para que constante la dolorosa degradación que padece por abandono. Es un parque bellísimo al que concurren miles de personas cada semana, pero le han dejado caer, el deterioro es ostensible.
*
Una buena cantidad de miembros de la burocracia dorada ha tomado como moda mudarse a Bosque Real, comprarse casa en Valle de Bravo para los fines de semana y departamento en Acapulco para las vacaciones largas. Les gusta la buena vida y eso no tiene nada de malo. Lo que resulta casi enigmático es de dónde sacan para financiarse ese estilo de vida si en el mejor de los casos su salario es de 110 mil pesos mensuales. No es por mal pensados, pero nada más no salen las cuentas.
*
El coordinador de los diputados federales priistas del Estado de México anda amohinado buscando no a quien se la hizo, sino quién se la pague. Mecha corta como siempre ha sido. Miguel Sámano estalló en cólera por el desaire que muchos actores hicieron al foro sobre la reforma energética que organizó en Toluca. Ya no es lo mismo de antes, como en aquellos tiempos de Montiel cuando todos les rendía, ahora hay muchos que ni la mano le estiran para saludarlo. Así es la política, como un sube y baja.


Síguenos