Se dice que…

El escándalo político-criminal-mediático que estalló en la Ciudad de México a raíz de la muerte del líder criminal Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “el Ojos”, y sus presuntos nexos con Rigoberto Salgado Vázquez, delegado de Tláhuac –que ha servido para golpear políticamente a Morena, partido que lo postuló a su actual cargo–, ha dejado expuesto a su vecino presidente municipal perredista de Chalco, Ramón Montalvo, de quien –dicen– existe evidencia suficiente para procesarlo como “narco-alcalde”.  La porquería escurre por todos lados. * Ramón Montalvo es un arquitecto miembro activo del Partido de la Revolución Democrática con eficaz control político-electoral
agosto 6, 2017

El escándalo político-criminal-mediático que estalló en la Ciudad de México a raíz de la muerte del líder criminal Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “el Ojos”, y sus presuntos nexos con Rigoberto Salgado Vázquez, delegado de Tláhuac –que ha servido para golpear políticamente a Morena, partido que lo postuló a su actual cargo–, ha dejado expuesto a su vecino presidente municipal perredista de Chalco, Ramón Montalvo, de quien –dicen– existe evidencia suficiente para procesarlo como “narco-alcalde”.  La porquería escurre por todos lados.

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Ramón Montalvo es un arquitecto miembro activo del Partido de la Revolución Democrática con eficaz control político-electoral de la región del valle de Chalco (limítrofe con la delegación Tláhuac de la Ciudad de México). Ahí llegó hace 17 años, desde su tierra natal: Ciudad Nezahualcóyotl. Desde 2000 a 2003, fue jefe del departamento de Contraloría en el ayuntamiento; desde ese año a 2006, director de Obras Públicas; en 2006 fue postulado candidato del PRD y electo –por primera vez– presidente municipal; finalizó en 2009. Ese mismo año fue candidato a diputado local, pero perdió; aun así, los líderes de su partido –es cercano a ADN, de Héctor Bautista– lo premiaron en 2012: lo hicieron diputado federal de representación proporcional. En 2015, una vez más el PRD lo hizo candidato a alcalde, y ganó (cargo que actualmente desempeña). Sus críticos han asociado muchas veces el éxito de su carrera política a sus relaciones con el crimen organizado, particularmente con el llamado cártel del Oriente, que dirige el violento criminal Gastón Montealegre Medina, alias “el Gastón”, rival de “el Ojos”, de acuerdo con fichas de inteligencia policiaca.

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La violencia ha estado muy cerca de la vertiginosa carrera política del perredista Montalvo. Son muchos los hechos de sangre registrados coincidentemente en su proceso de toma del control del poder público en la región: 17 años en que la sangre y la muerte lo han tocado a él mismo y a otros actores políticos de Valle de Chalco (hechos que, hasta la fecha, siguen sin aclararse). Por ejemplo, por citar algunos de los más relevantes:

El arresto de su escolta Ricardo David Zaragoza Navarro, capturado en la carretera Tláhuac-Chalco después de matar a Marco Polo Salas Cabello, alias “el Kiss” –principal operador de “el Ojos”, y por quien Montalvo intercedió para liberarlo ante las autoridades del entonces Distrito Federal–. En la averiguación FXH/XO-2/T1/2216/15 quedó asentado que el guarura del alcalde era a la vez sicario del cártel de Oriente, operado por “el Gastón”.

El asesinato de su compañero –candidato del PRD a la diputación federal por el Distrito XXXII– Miguel Ángel Luna Munguía, muerto a tiros en sus oficinas de campaña en el municipio de Valle de Chalco semanas antes de las elecciones en junio de 2015, donde quedó gravemente herido el entonces candidato –también del PRD– a la presidencia municipal, Tonatiuh Hernández Olvera (quien posteriormente fue suplido por Montalvo).

El homicidio, en octubre de 2014, del líder de tianguistas Vicente Corona Arzabeth, ejecutado de un tiro en la cabeza, frente a todos, en pleno mercado de Valle de Chalco.

La ejecución del presidente del Comisariado Ejidal de Santa María Huexoculco, Luis Flores Estrada, muerto a balazos por dos sujetos que viajaban en una motoneta en la que huyeron, en octubre de 2016.

La muerte, en febrero de 2013, de Gloria Galindo Pérez, líder de mototaxistas, asesinada en la colonia Darío Martínez.

El brutal homicidio del nieto del líder de la sección 13 de la CTM en Chalco, Maximiliano Orduño de la Riva, de apenas 13 años quien, al abrir la puerta de su casa para ver quién tocaba, fue fulminado de un disparo en el pecho por un sicario que huyó.

La masacre del 8 de julio de 2011 –cuando Montalvo era alcalde por primera vez– en la colonia Xico, donde fueron ejecutadas once personas –diez hombres y una mujer, todos al estilo de la mafia, con un tiro de gracia en la cabeza.

El intento de homicidio en su contra, en mayo de 2014 (cuando era diputado federal),  afuera de su domicilio en la colonia Concepción, en pleno Valle de Chalco: un par de desconocidos le dieron dos disparos en el tórax y uno en el hombro; milagrosamente, salvó la vida.

Tampoco se ha dicho nada de aquella ocasión, en noviembre de 2016, cuando fue detenido –borracho y armado con una pistola nueve milímetros– haciendo escándalo en Ixtapaluca.

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El morenista delegado de Tláhuac parece un niño de pecho comparado con el alcalde perredista de Chalco, pero acá en el Estado de México nadie dice nada.

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