■ La industria de la democracia
■ ¿Cuánto dura un demócrata?
■ No es la gratuidad, ingenuos
■ Lorenzo Salgado y la indiferencia mexiquense
■ Uno de los mejores aciertos de la 4T
La industria de la democracia
Cada elección mueve mucho más que votos. Alrededor de las campañas y de la organización electoral existe una industria que factura cientos o miles de millones de pesos: impresión de boletas, documentación electoral, sistemas informáticos, PREP, renta de inmuebles, mamparas, urnas, tinta indeleble, capacitación, difusión, transporte, seguridad, alimentación, papelería, monitoreo y consultorías, entre muchos otros servicios. Todo ello es indispensable para que una elección funcione y, precisamente por eso, el mismo rigor que se exige para contar los votos debería aplicarse para seguir el dinero público. La transparencia electoral no termina cuando se publican los resultados; también pasa por conocer quién vende, cuánto vende, cómo obtuvo el contrato y si ofreció las mejores condiciones para el Estado. Ojalá que la sesión de mañana sirva para algo más que aprobar partidas presupuestales. También podría abrir la puerta a una discusión sobre cómo fortalecer la transparencia de este mercado de proveedores, que por su tamaño, relevancia y origen público merece cuentas cada vez más claras.
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¿Cuánto dura un demócrata?
Mañana Francisco Javier López Corral rendirá su penúltimo informe como titular de la Secretaría Ejecutiva del IEEM. Cuando concluya su periodo, en noviembre del próximo año, habrá permanecido casi 19 años en el mismo cargo. La pregunta resulta inevitable: ¿qué clase de demócrata justifica permanecer casi dos décadas en la misma responsabilidad? La respuesta, quizá, explique también su permanencia. Pocos conocen como él los entresijos del sistema electoral y los ríos de dinero público que corren por él. Ese conocimiento le permitió sobrevivir a distintos consejos generales, reformas y cambios políticos. La discusión sobre si eso fortalece o debilita a una institución democrática sigue pendiente.
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No es la gratuidad, ingenuos
Quien crea que la tensión en la UAEMéx se explica únicamente por las reinscripciones o la gratuidad está viendo apenas la superficie. Las universidades son comunidades donde se produce conocimiento, pero también prestigio, liderazgo, influencia y poder. Por eso, cada vez que se acerca un proceso electoral, sus equilibrios internos se alteran. El paro del año pasado dejó una institución más frágil y un precedente que modificó las relaciones entre autoridades y comunidad. Los hechos de esta semana confirman que el conflicto no ha terminado; simplemente cambió de escenario. En política no existen los vacíos. Cuando una institución pierde autoridad, otros actores disputan el espacio. La UAEMéx sigue discutiendo cuotas. También sigue resolviendo quién ejerce el poder.
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Lorenzo Salgado y la indiferencia mexiquense
Resulta inquietante que el asesinato de Lorenzo Salgado, migrante originario de Tlatlaya, haya transitado casi en silencio en el Estado de México. No se trata únicamente de un mexicano muerto durante un operativo del ICE. Se trata de un mexiquense cuya muerte debería haber provocado una reacción política, institucional y social de mucha mayor dimensión. La familia rechaza la versión oficial y exige una investigación independiente. El Gobierno estatal ha ofrecido respaldo para la repatriación, un gesto necesario, pero insuficiente. Lo verdaderamente preocupante es la indiferencia. Una sociedad comienza a perder sensibilidad cuando el asesinato de uno de los suyos en el extranjero deja de convertirse en un asunto de interés público. Hay silencios que también retratan a una época.
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Uno de los mejores aciertos de la 4T
Una de las virtudes menos reconocidas de la Cuarta Transformación en el Estado de México ha sido entender que la seguridad también exige acuerdos políticos. El Mando Unificado del Oriente no nació de una reforma constitucional ni de una nueva teoría sobre el combate al crimen. Nació de una decisión política: que los gobiernos municipales aceptaran subordinar una parte de su operación a una estrategia común. Los resultados empiezan a aparecer y deberán sostenerse en el tiempo, pero el cambio de fondo ya ocurrió. Durante años, la seguridad fue rehén de los límites municipales; hoy comienza a asumirse como un problema regional. Los programas sociales distinguen a la 4T. El Mando Unificado podría terminar distinguiendo su forma de gobernar.

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