*Malas notas de la administración estatal
*Negativas las alternativas laborales
* Marcha #VibraMéxico
*Del Pozzo, punta del iceberg
*El PRI cliente del Corruptómetro
*Lerma y los virreyes gobernantes
Siguen las malas notas para la administración que termina. Ahora resulta que el año anterior no se cumplió ni de lejos la meta de generación de empleos formales. Las necesidades obligaban a abrir un mínimo de 166 mil 600 plazas, pero apenas se logró la muy corta cifra de 58 mil 799, de acuerdo con las propias cifras oficiales. Por más que se quiera ser optimista, este gobierno no da razones.
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Va otro dato para disipar el confeti publicitario de los logros del gobierno saliente, ése que atiborra la programación de la radio y la televisión tradicional, periódicos, revistas e Internet. De las siete millones 103 mil personas ocupadas, al 37.3 por ciento (alrededor de dos millones 630 mil) sus ingresos laborales no le alcanzan para comprar ni la canasta básica completa. Explicado de una forma más coloquial, lo que gana no le da para terminar la quincena o hacer el mandado. Las alternativas para esa enorme cantidad de gente, hasta ahora, son comer mal o vivir de fiado.
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Una de las voces tenaces y consistentes contra Donald Trump ha sido la del rector de la UAEM, Jorge Olvera: ya en alguna ocasión públicamente lo calificó de “demente” ante sus desplantes antimexicanos. Por eso no sorprende que, ni tardo ni perezoso, se haya unido al llamado del rector de la UNAM para sumarse a la marcha #VibraMéxico. A esa causa nadie puede resistirse.
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El encarcelamiento de Hugo del Pozzo es apenas la punta del iceberg de una larga historia de abusos, negligencia, indolencia, incompetencia y corrupción, que generaron un boquete de alrededor de cuatro mil millones de pesos en la UAEM, que pone en riesgo incluso su viabilidad. Es un asunto delicadísimo que no se resolverá sólo con la persecución de algunos de los responsables. Es necesario y urgente que la universidad sea rescatada financieramente por los gobiernos federal y estatal. Todo está en documentos públicos de la Auditoría Superior de la Federación.
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De acuerdo con la más reciente medición del Corruptómetro que aplica cotidianamente la organización civil “Opciona”, el PRI llegará a las próximas elecciones de junio con la percepción, del 83 por ciento de los mexicanos, de que es el partido más corrupto. ¡Zas! Sí: al menos ocho de cada diez personas consideran al PRI el rey de la corrupción. Pero los otros tampoco se salvan del juicio de la gente: 71 por ciento considera que el segundo partido más corrupto es el PRD; tercero, el Verde, con 60 por ciento; cuarto, el PAN, con 56; quinto, el PT, con 53; sexto, Panal, con 50; y séptimo, PES, con 42 por ciento. Morena y los candidatos independientes son los mejor evaluados.
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Lerma es uno de esos municipios donde la desigualdad ofende: la mayoría de su población original es pobre y vive en condiciones deplorables, pero cohabita – sólo divididos por bardas y casetas de vigilancia – con una minoría de millonarios que se ha instalado allí, en fraccionamientos categorizados como los más caros y exclusivos del centro del estado. Muchos pobres y poquitos ricos, entre ellos su nuevo alcalde, Jaime Sánchez Cervantes, a quien le va de maravilla en la administración pública. Al pueblo le dirán que no hay dinero para arreglar calles terregosas, quitar la pestilencia a podrido del río, mejorar la seguridad pública o el servicio de limpia, pero el alcalde y su esposa se pagan muy bien: según el portal de transparencia el alcalde, nada más de salario, se lleva al año 956 mil 200 pesos. Pero eso no es todo: a su esposa, que de acuerdo con la ley no debería cobrar al desempeñar un cargo honorario como presidenta del DIF municipal, le paga por año 344 mil 568 pesos. La pareja presidencial se lleva una tajada anual del presupuesto, sólo en salarios, de un millón 297 mil pesos. Administrar la miseria sí deja.


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