Se dice que…

  *¿Qué va a pasar el 4 de junio? *Continuismo y rupturismo *PRI y aliados sin alternativas *Morena y el beneficio de la duda *Del Mazo y lo que pasa con Iriarte   La pregunta de actualidad, que todo mundo se hace y nadie atina a responder con verdad – sencillamente porque es imposible hacerlo –, es: ¿qué va a pasar el 4 de junio, quién va a ganar? Todos aquellos beneficiarios – de alguna forma u otra – del régimen desean que gane el PRI. En las antípodas, aquellos a los que les ha ido mal, hartos de la
febrero 8, 2017

 

*¿Qué va a pasar el 4 de junio?

*Continuismo y rupturismo

*PRI y aliados sin alternativas

*Morena y el beneficio de la duda

*Del Mazo y lo que pasa con Iriarte

 

La pregunta de actualidad, que todo mundo se hace y nadie atina a responder con verdad – sencillamente porque es imposible hacerlo –, es: ¿qué va a pasar el 4 de junio, quién va a ganar? Todos aquellos beneficiarios – de alguna forma u otra – del régimen desean que gane el PRI. En las antípodas, aquellos a los que les ha ido mal, hartos de la corrupción, derroche, abusos e incompetencia del gobierno, los antisistema, van con Morena. Los gradualistas, los de cambio “en matices”, quieren al PAN. En la cuarta vía, están los disruptivos mal informados, que  votarían por un “independiente”, sin saber que para esta elección puros charlatanes y  embaucadores se apoderaron de la figura.

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Las opciones reales son dos: el continuismo o preservación del status quo con el PRI, PVEM, Panal, PES, PAN, PRD, PT, MC, VC e “independientes”; y el rupturismo, o cambio de régimen, con Morena. No hay más.

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PRI, PVEM, Panal, PES, PAN, PRD, PT, MC, VC e “independientes” no pueden ofrecer a los votantes – sería antinatura – una propuesta de cambio que termine con los abusos, el derroche, la corrupción, los privilegios, la incompetencia y la impunidad. Ejemplos sobran con sus gobiernos para probar que son parte del problema y no de la solución.

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Por nuevo y por quien lo encabeza, Morena goza del beneficio de la duda, pero su éxito está en la correcta interpretación del principal reclamo popular: alto a la corrupción y al derroche. Aun así, los electores no deberían entregarle su voto con los ojos cerrados, no dejarse guiar por su ira antipriísta. Una exigencia elemental debería ser requerir a Delfina a que dé a conocer nombres, filias y capacidades de quienes integrarían su gabinete si gana. Eso es fundamental, porque la calidad de algunos de sus aliados políticos deja mucho que desear (aunque, en esos casos, el pragmatismo es necesario).

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El precandidato del PRI empieza a recibir calorcito de los personajes que controlan las estructuras, esas en las que basa su apuesta y esperanza de triunfo. El coordinador de los diputados priístas organizó ayer una comida privada con todos los legisladores del partido. Ana Lilia Herrera, que maneja los hilos de la marea roja magisterial, tiene cercanía y afecto con Del Mazo. José Manzur, que opera la parte más dura de la maquinaria electoral (la de los policías, las organizaciones sociales y los burócratas), ha buscado afanosamente que lo identifiquen como delmacista. Donde puede haber un problema es con las estructuras del PRI que ven muy mal el trato que el precandidato ha dado al presidente del partido, Carlos Iriarte. Prácticamente lo ha echado, como si de un gesto de venganza personal se tratara. Extiende una mano para pedir unidad y con la otra da de garrotazos a quienes considera sus adversarios.   

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