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Ser trans: el riesgo de vivir plenamente

La puesta en escena “Soy Alejandra, soy etiqueta, soy humano” construyen una visión, desde lo humano de una mujer trans que cuestiona los prejuicios

En el escenario, Lía Alejandra, una mujer trans, pregunta repetidamente: ¿alguno de ustedes se ha arriesgado a vivir plenamente como es? La intención del cuestionamiento es que los espectadores reflexionen sobre ello y, probablemente, sobre el hecho de que la mujer que habla en escena sí lo ha hecho, aunque para lograrlo haya transitado un camino difícil.

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Las experiencias y reflexiones de Lía Alejandra –en el Teatro Universitario “Los Jaguares”– construyen una visión, desde lo humano de una mujer trans que, en escena, cuestiona los prejuicios mostrando las características que la hacen, más allá de hombre, mujer, trans, no binaria, lesbiana… un ser humano.

“Soy Alejandra, soy etiqueta, soy humano” es el título de la segunda presentación que se realizó como parte del Ciclo de Teatro Cuir, organizado por la Universidad Autónoma del Estado de México. El montaje transita entre el performance y el biodrama con un texto de creación colectiva entre la protagonista y la directora.

Esta participación –creación del grupo Ridiculizarte– pretende ofrecer un mensaje de reflexión sobre los roles de género que han sido impuestos y que rigen en la actualidad, explica Norma Carrillo, en entrevista para AD.

Puesta en escena “Soy Alejandra, soy etiqueta, soy humano”. Fotos: Patricia Ramírez.

Ridiculizarte

Ridiculizarte es un grupo que se formó a principios de 2020 con estudiantes de los últimos semestres de Artes Teatrales; su primera puesta en escena fue “La señora en su balcón” y posteriormente trabajaron en cortometrajes.

Actualmente, la agrupación busca encontrar sus propios discursos a partir de las necesidades de los integrantes –como es el caso de Lía Alejandra–; además tiene la intención de establecer una comunicación cercana con el público.

Posterior a la presentación, los involucrados en el montaje hicieron un diálogo con los asistentes, quienes expresaron empatía, identificación e, incluso, catarsis; en los discursos se habló de la necesidad de salir del entorno seguro que representa el foro universitario.

Norma Carrillo consideró que, si bien la universidad ha abierto espacios para presentar este tipo de trabajos, institucionalmente aún existen acciones, pensamientos y palabras que son ofensivas; sin embargo, añadió que se está en un proceso para continuar trabajando en lo que aún falta por cambiar.