Los personajes de Raymond Carver (en particular los masculinos: enigmáticos, ensimismados, retraídos, enmudecidos) son, en resumidas cuentas, admirables: el narrador no necesita de grandes descripciones ni de pomposos adjetivos para transmitirnos toda esa carga de soledad y desolación que subyace en ellos. Los propios críticos apuntan a que estos hombres conllevan un “carácter transparentemente autobiográfico”, pues están “en la línea divisoria entre dos vidas, con parejas que ya no se aman y empiezan a mirarse como extraños”, o que han abandonado la bebida (tal como le sucedió a Carver).
Los cinco relatos que aparecen en “Si me necesitas, llámame” no fueron publicados por el autor, sino que proceden del trabajo de recopilación y edición de su viuda, la poeta Tess Gallagher. Ella, junto con Jay Woodruff, uno de los jefes de redacción de la revista “Esquire” (donde Carver publicó varios relatos) y William L. Stull y Maureen P. Carroll, especialistas en la obra de su difunto marido, recuperaron diferentes manuscritos, anotaciones a mano y papeles sueltos, a los cuales les dieron sentido y forma, para estructurar estas cinco breves narraciones.
Quizá por todo el trabajo realizado, los cuentos no sean todo lo fidedignos que quisiéramos –por algo no los habrá publicado Carver en vida– pero, como bien apunta Brian Case, “Estos cuentos no son los restos no publicados de una obra mayor. La voz verdadera, auténtica y deslumbrante de Raymond Carver está aquí, desde la primera frase”.
Este libro es una excelente opción para quienes deseen regresar a la obra de Carver, así como para aquellos neófitos (como yo mismo) en su obra.


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