Trasuntos de España

  “La tradición literaria adquiere en el escritor levantino una nueva corporalidad, una nueva vida, capaz de actuar sobre el presente”, afirma Andrés Sánchez Robayna sobre el autor nacido bajo el nombre de José Augusto Trinidad Martínez, pero que será siempre conocido y recordado por Azorín, seudónimo con el que publicó sus textos periodísticos, primero, y luego su basta obra, que abarcó la narrativa, el teatro y la crítica literaria. Uno de tantos libros suyos es “Trasuntos de España”, una recopilación de los artículos que publicó en Francia y Argentina, durante la dictadura franquista. Los textos son pequeñas, breves viñetas
octubre 19, 2016

 

“La tradición literaria adquiere en el escritor levantino una nueva corporalidad, una nueva vida, capaz de actuar sobre el presente”, afirma Andrés Sánchez Robayna sobre el autor nacido bajo el nombre de José Augusto Trinidad Martínez, pero que será siempre conocido y recordado por Azorín, seudónimo con el que publicó sus textos periodísticos, primero, y luego su basta obra, que abarcó la narrativa, el teatro y la crítica literaria. Uno de tantos libros suyos es “Trasuntos de España”, una recopilación de los artículos que publicó en Francia y Argentina, durante la dictadura franquista.

Los textos son pequeñas, breves viñetas que nos transportan a una España perdida ya en la noche de los tiempos, en donde el autor refiere instantáneas que van desde la contemplación arrobada del mar, una reflexión en torno a la juventud y su confrontación con la madurez, la visión de Montaigne trasladada a la península ibérica, hasta posibles reinterpretaciones quijotescas en los terrenos manchegos, por los cuales hubiera andado el personaje inmortal de Cervantes (“Escritos miniando el idioma castellano con adjetivos llenos de un temblor rítmico, envasado”, afirma Manuel Vincent).

Veinticuatro textos con una prosa tan nítida, tan despoblada de estorbosos calificativos, que realmente denotan claridad y concisión; como dice Lauro Zavala, “a los principiantes se les recomienda leer a Azorín, maestro de muchos amantes de la frase breve, casi lacónica”. Yo agregaría que no sólo a los incipientes escritores: cualquiera que busque disfrutar de una prosa sin ornamentos desmedidos hallará placer en la lectura de Azorín. Y estos “Trasuntos de España” son un excelente sitio para comenzar.

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