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Urge a Chivas una reconstrucción

La desesperación de Chivas ha llevado a los futbolistas casi a los golpes entre ellos mismos. La escena de Omar Bravo dando un empujón a Patricio Araujo habla por sí sola. La escuadra tapatía ha concretado el fracaso. Porque al hecho de quedar eliminado por tercera campaña consecutiva, no se le puede llamar de otra forma. El 0-1 ante Monterrey ha dictado sentencia.

Apenas una semana atrás, el Guadalajara se veía casi eliminado del Torneo Clausura 2014. El destino no estaba en sus manos. Necesitaba una combinación de resultados. Y estuvo al pendiente de sus adversarios en la lucha por la calificación: perdieron Atlas y Morelia, sólo ganó el Pachuca. El "milagro" ocurre. Chivas llega al estadio Omnilife como dueño de su futuro.

Si gana, estará en la Liguilla por el título. Cualquier otro resultado lo deja fuera. Sin embargo, parece que el equipo no tiene consciencia de ello.

El Rebaño Sagrado salta al césped de su casa como un equipo carente de ambición. Como si no supiera lo que se juega. Sin hambre. Sin deseo. Sin idea.

Monterrey tiene un panorama mucho más complicado. Sólo una victoria por siete goles de diferencia le permitiría desbancar a León como octavo de la clasificación. Misión imposible. Pero busca con mucho mayor ahínco el resultado positivo en cancha ajena. Se apropia del balón y genera las mejores aproximaciones.

Pero Chivas, que de medio campo hacia el frente es un desastre, tiene un "salvador". Néstor Vidrio pierde el esférico en la salida. Humberto Suazo lo controla. Recorre hacia el centro. Se quita marcas y saca un disparo raso y potente. Antonio Rodríguez se tiende hacia su izquierda y desvía, al 14'.

Poco más tarde, Lucas Silva controla afuera del área. El zurdazo lleva colocación y toda la intención de poner al Rebaño Sagrado contra la pared. Un rápido viaje del balón rumbo al arco. El portero rojiblanco vuela una vez más a su derecha. Alcanza la redonda. Manotazo para enviar a tiro de esquina, al 27'.

Con el silbatazo del árbitro, se desata lo inesperado. Guadalajara es una olla de presión que explota de camino al vestidor. Patricio Araujo se acerca reclamando a Omar Bravo. El capitán responde a su compañero con un empujón. Gritos enérgicos. El arquero Antonio Rodríguez corre para detener al Pato que intenta contestar la agresión.

David Avión Ramírez abraza a Bravo y lo aleja de la escena. No pasa más. Los han detenido a tiempo. Pero la grotesca escena es muestra clara de la tensión que se vive en la cancha, ante la inoperancia.

En la segunda parte, un cambio de actitud es obligado.

No queda más. Chivas se tira al frente en busca de la victoria. A esta altura, lo mismo da perder que empatar. Ambos resultados lo dejan fuera de la Liguilla. Sólo sirve ganar. Y en esa intención, deja espacios atrás. Monterrey los aprovecha. Neri Cardozo golpea de lejos. El esférico supera a Toño Rodríguez, que estaba adelantado. El travesaño mantiene a los locales con vida, al 64'.

Tiro de esquina por el costado izquierdo. Humberto Suazo se acerca al banderín. El chileno es el cobrador habitual. Pone una pelota precisa. Guadalajara se pierde en la marca. Efraín Juárez salta y conecta con la cabeza. Sólido. Al fondo. Estremece las redes y destroza las ilusiones rojiblancas. Gol de los Rayados, al 84', que acaba con la temporada tapatía.

El Guadalajara ha muerto. Es tiempo de empezar una nueva reconstrucción del Rebaño.


(Con información de Centraldeportiva)