El 19 de agosto la Red Global de la Huella Ecológica nos informó que justo ese día los habitantes de este planeta agotamos los recursos disponibles para todo el 2014. Para que nos quede más claro, si el planeta fuera una empresa con un presupuesto anual, el 19 de agosto habríamos terminado con los recursos necesarios para operar hasta el 31 de diciembre. En una circunstancia así, habría que bajar la cortina, despedir a los empleados, parar las máquinas y cancelar todas las actividades hasta el 01 de enero del siguiente año. ¿Y cómo vivirían 135 días los empleados de la empresa que dependen de su salario? La otra opción sería endeudar a la empresa y trabajar con sobregiro durante el resto del año, metidos en un círculo vicioso de déficit que, sin remedio, pondría a la empresa en la ruta de la quiebra.
Una vez agotado el presupuesto de la naturaleza para este año, nos dice la Red Global, el resto del año viviremos en déficit ecológico, recurriendo a los recursos que deberían satisfacer las necesidades de los habitantes del planeta (y no solo los humanos) en el futuro. El Día del Exceso de la Tierra llegó en el 2014 un día antes que en el 2013 y 43 días antes que en el 2000. Vale la pena recordar que la delgada línea roja del déficit la cruzamos en 1970 cuando por primera vez el consumo humano superó la capacidad del planeta para reabastecer los recursos en un año. "Estamos emitiendo más gases, produciendo más basura. Además estamos extrayendo y consumiendo más recursos naturales", nos dice Rodrigo Catalán, director de Conservación de WWF Chile, organización a la que la Red Global está asociada. Así es, la humanidad se ha acostumbrado a gastar sin control, literalmente a vivir fuera de su presupuesto, al grado de que con nuestro ritmo de consumo necesitaríamos una y media Tierras para satisfacer nuestra actual demanda de recursos renovables y servicios ecológicos y, peor todavía, estamos encaminados a exigir los recursos de dos planetas dentro de la primera mitad de este siglo.
Nuestros permanentes sobregiros, que cada año llegan más pronto en el tiempo, son otro elemento básico del cambio climático. No solo está el hecho de que gastamos los recursos más rápido, también emitimos mayores desechos –al aire, al suelo, al agua- que al planeta le es cada vez más difícil absorber y procesar.
Volvamos a la metáfora con la que iniciamos. Si el dueño de la empresa nos anunciara que derrochamos los recursos y nos bajara la cortina ¿Qué haríamos? ¿Qué comeríamos? ¿Con qué nos vestiríamos? ¿Cómo viviríamos cotidianamente sin agua? ¿Qué haríamos con los desechos que generamos si tuvieran que quedarse en nuestras casas? ¿Cómo nos movilizaríamos? Pensemos en una de nuestras actividades cotidianas, la que quieran, ¿cómo se vería afectada si no tuviésemos más recursos que consumir? Nadie puede bajar la cortina del planeta, ni declararlo en quiebra. Cuando llegue el momento todos tendremos claro que la fiesta se acabó y enfrentaremos la realidad como debimos hacerlo en 1970 cuando pudimos tomar las medidas necesarias para nivelar nuestro consumo con la producción de recursos y energía.
@10aRegiduriaTol


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