Toluca, Méx.- A Juan Rulfo le bastó una breve producción literaria para ocupar un lugar de privilegio dentro del mundo de las letras hispánicas. El creador de Pedro Páramo (1917-1986) el día de hoy hubiera cumplido 99 años; sin embargo su obra, como pocas, ha trascendido más allá del tiempo.
De acuerdo con los testimonios de Rulfo, él nació en Apulco, Jalisco; sin embargo fue registrado en Sayula. Parte de su niñez la vivió en el pueblo de San Gabriel, después de la temprana muerte de sus padres, sus familiares lo instalaron en internado en Guadalajara.
Su contacto con la literatura fue en San Gabriel, ahí tuvo acceso a la pequeña biblioteca del cura del pueblo. Al paso de los años, las circunstancias lo obligaron a establecerse en la Ciudad de México, ahí asistió como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Durante la década de los años cuarenta, Rulfo comienza a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara. El momento cumbre de Rulfo fue en 1953, pues en ese año publicó El Llano en llamas (donde reúne siete cuentos ya publicados en América e incorpora otros ocho, nuevos) y, en 1955, Pedro Páramo (novela de la que publicó tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias, Universidad de México y Dintel). En 1958 termina de escribir su segunda novela, El gallo de oro, que no se publicará hasta 1980.
Las dos últimas décadas de su vida Rulfo las dedicó a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México. Falleció en la ciudad de México el 7 de enero de 1986.


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