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Alternativas a Caníbal: indignación total que dignifican la memoria de las víctimas de feminicidio

Mediante reportajes, novelas y cuentos las mujeres ofrecen trabajos que rescatan la voz de las que han sido violentadas

En un ensayo escrito a propósito de la entrega del Premio Xavier Villaurrutia 2022, Alma Karla Sandoval repara en que cuando la literatura, por ejemplo, toma como motivo el feminicidio y dota al personaje que lo comete de argumentos que convenzan al lector/a de su proceder, entonces contribuye a naturalizar ese crimen y a “distraernos de la gravedad del feminicidio que se comete”. En lugar de eso, continúa, hay que preguntarse por las voces de las víctimas.

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La propuesta de Sandoval llegó después del 27 de junio, cuando se estrenó la serie Caníbal: indignación total. De acuerdo con sus realizadores, este buscaba crear conciencia entre la población sobre los feminicidios que se comenten en México, a través de un producto audiovisual cuyo protagonista es un feminicida. Obviamente, también llegó luego del seis de julio, fecha en la que la escritora mexicana Cristina Rivera Garza ganó el Villaurrutia por su libro El invencible verano de Liliana; y en la que pidió que volteemos a ver las víctimas y conocer sus nombres porque “sus asesinos tienen ya demasiada prensa”.

¿Qué se puede mejorar en las representaciones que se hacen del feminicidio?, ¿son necesarias?, ¿hay alternativas a las propuestas audiovisuales que siguen enalteciendo a los feminicidas? Estas son nuestras respuestas.

Sobre Caníbal: indignación total

La historia son los feminicidios que están imparables en el país; la historia de este feminicida serial solo es la ruta narrativa para tratar de entender”, contestó Arturo Zaldívar, magistrado presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cuando Lourdes Mendoza le preguntó sobre los motivos para hacer Caníbal: indignación total. El documental gira en torno a los porqués que llevaron a Andrés Filomeno Mendoza Celis a asesinar al menos a 30 mujeres y enterrarlas dentro de su domicilio ubicado en el municipio mexiquense de Atizapán de Zaragoza.

Sobre esta serie, que produjeron la SCJN y Camila Producciones, y que consta de cinco capítulos que se transmitieron en Canal 22, Justicia TV —el canal de la SCJN— y por Las Estrellas, su director, Grau Sierra, dijo que buscaban “generar conciencia sobre este problema [los feminicidios]” y que trataron de cuidar a las víctimas “porque también aparecen víctimas”, de no revictimizarlas “como las autoridades están haciendo”.

Previo a su estreno y durante su transmisión, medios como El Universal, El Financiero, El Economista y Milenio se refirieron a la serie como el producto audiovisual más visto en el horario nocturno —el portal Unión Edomex señala que más de 27.6 millones de persona lo vieron—; también como un fenómeno cuyo éxito resultaba increíble. El País, un día después del primer capítulo, publicó un texto en el que se lee que “la Corte ha buscado para su serie un caso que estremezca a la ciudadanía”.

Reacciones

En contraste, hubo otros espacios donde se explicó que la serie había caído precisamente en los aspectos de los que, según Zaldívar y Sierra, se habían querido alejar.

Lo más criticado fue que, a pesar de los dichos, Caníbal: indignación total terminó espectacularizando un crimen que “destroza familias y comunidades”, lo cual se advierte desde la elección de un “título sensacionalista, que busca atraer a los espectadores a través del morbo y las emociones”, como expresó la usuaria de Twitter, Jean Estrada.

De esta serie que pretendía generar conciencia sobre los feminicidios también se destacó, especialmente en redes sociales, el protagonismo de Andrés Filomeno, el feminicida; otro aspecto que llamó la atención se tiene en el hecho de que no presentó el “mínimo enfoque de género”, de acuerdo con el Test de Bechdel.

Historias que dignifican la memoria  

“Soñarán en el jardín”, un cuento de Gabriela Damián Miravate, plantea un futuro en el que, gracias a la inteligencia artificial, es posible configurar a las siluetas, hologramas con los datos de las mujeres que han sido asesinadas en México y permitir que ellas convivan con los visitantes de un parque diseñado para concientizar sobre la violencia feminicida.

Dicha posibilidad concretada no pierde de vista que las vidas que se arrebatan a las mujeres no regresarán, no importa cuántos detalles permita programación: “no es posible remendar la carne, la sangre, el aliento, el aprendizaje, los deseos. El futuro.”

Aquí puedes leer el cuento completo

Gracias a la recuperación y visita del archivo personal de su hermana, la escritora Cristina Rivera Garza pudo tramar El invencible verano de Liliana. Las y los lectores pueden conocer a Liliana Rivera Garza, una joven que estudiaba arquitectura, que nadaba, que tenía un sentido del humor ácido, que no dejó de escribir sobre lo que la lastimaba, a pesar de carecer de un lenguaje que le permitiera designarlo con exactitud. Liliana Rivera Garza, una joven asesinada por su pareja cuando ella tenía 20 años.

Al mismo tiempo, el libro enfatiza en la necesidad de tener las palabras para poder nombrar todo aquello que violenta a las mujeres. La ausencia de estas suele encubrir agresiones que no terminan bien: “Liliana decidió no hablar, o no pudo hablar, o no tenía lenguaje para hablar de eso”.

También el periodismo alienta las narrativas que ponen al centro la voz de las mujeres para entender por qué sigue creciendo la violencia contra ellas, qué hacen las vivas para dignificar a sus muertas.

“De las muertas de Juárez al #NosQueremos Vivas”, un trabajo elaborado entre Pie de Página y Data Cívica, ofrece respuestas a esas preguntas; pero además muestra las acciones colectivas que alientan la persistencia de la vida en un medio que ha desfavorecido a las mujeres.