El dinero de Peña sigue fluyendo en las sombras

En el número 312 de la calle Carmen Serdán se manejaba una enorme cantidad de efectivo
febrero 18, 2025

En el número 312 de la calle Carmen Serdán se manejaba una enorme cantidad de efectivo. Cajas y cajas de billetes entraban y salían. Desde ahí, Antero Rodarte se encargaba de pagar las cuentas de Enrique Peña Nieto y su familia, utilizando un mecanismo diseñado para no dejar rastro, el mismo que ha funcionado durante los casi siete años desde que dejaron la Presidencia.

Cuando un grupo de delincuentes irrumpió en su domicilio, no iban por Rodarte, ni para secuestrarlo ni para ejecutarlo. Sabían exactamente lo que buscaban: dinero, y mucho.

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Los operadores de Peña en alerta

Tras el ataque, quienes probablemente han perdido la tranquilidad son Erwin Lino y Jorge Corona, los hombres que aún manejan los asuntos personales y financieros de Peña Nieto. No es un trabajo menor: se estima que los gastos mensuales del expresidente superan fácilmente el millón de pesos.

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Raymundo Martínez: la prisión lo espera

La Fiscalía lleva tiempo esperando el momento oportuno para apelar la medida cautelar que permite a Raymundo Martínez llevar en libertad su proceso penal. Todo apunta a que su regreso a prisión es inminente.

El juez que ha sido generoso con el exalcalde de Toluca será removido, y con razón. Si se actúa con firmeza contra la alcaldesa de Amanalco y la de Santo Tomás junto a su esposo, la misma vara debe aplicarse a Raymundo. No son tiempos para justicia selectiva. Se supone que eso quedó atrás con el viejo régimen.

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Rectoría en la mira, pero con un “pero”

María José Bernáldez Aguilar, actual directora de la Facultad de Derecho, busca la rectoría. Su aspiración es legítima y cumple con los requisitos. Sin embargo, el problema está en los grupos de interés a los que está vinculada. Lo que antes fue su mayor fortaleza, hoy parece ser su mayor debilidad.

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Sin orden no hay paz

La Policía Cívica es más urgente que nunca en los municipios. El espacio público está en total abandono, y sin orden en la convivencia social, la seguridad es una causa perdida.

Si las autoridades no pueden ni siquiera hacer cumplir las reglas básicas, menos podrán enfrentar la alta criminalidad.

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